De vez en cuando aparecen noticias que nos hacen dudar sobre si la civilización avanza en una buena dirección o volvemos a los tiempos de los bárbaros o de la Edad Media, una Edad Media de la que quizás aún no hemos salido, aunque nos neguemos a aceptarlo. Hace unos días, Gisèle Pelicot visitaba Barcelona y nos recordaba el drama que vivió por culpa de su marido, que grabó en vídeo cómo era violada por 80 hombres distintos tras ser sedada por él. Hoy el corresponsal de la vanguardia en Roma, Francesco Olivo, nos informa sobre la investigación realizada por el periodista y escritor italiano Ezio Gavazzeni sobre los safaris humanos que se organizaban en Bosnia durante la guerra en este país a principios de la década de los noventa. O los tours que se organizan en África para cazar toda clase de animales, hubo quien montó viajes a Sarajevo para que quien quisiera disparase y matase a los civiles que se le pusieran a tiro. Hoy llega a las librerías italianas el libro Los francotiradores del fin de semana (I cecchini del weekend), donde Gavazzeni explica cómo era la trama que organizaba estos crueles safaris. Gente de un alto nivel económico que estaba dispuesta a pagar importantes sumas de dinero para poder disparar contra otros seres humanos. En el colmo del sadismo, las víctimas tenían diferentes tarifas según fueran niños, hombres, mujeres o ancianos. El caso ha llevado a que la justicia inicie una investigación que está todavía en fase preliminar.
Parecía que lo habíamos visto todo y más en una guerra. Quizás nada comparable con el genocidio de Ruanda, donde se intentó exterminar a la población tutsi por parte de la etnia hutu en 1994. Se calcula que entre medio millón y un millón de personas fueron asesinadas. O el genocidio más actual de Gaza, donde ayer se produjo otro crimen que merece todo nuestro repudio. Publicaba ayer la noticia de que el ejército israelí mató a dos niños de cinco y siete años y a sus padres cuando regresaban de un viaje en coche en Cisjordania. Los otros dos hijos del matrimonio, que resultaron heridos, vieron morir a su familia y el mayor explicó cómo fueron tiroteados por una patrulla militar. Había quien dudaba de la veracidad de la noticia publicada en el País, pero parece más que contrastada.
La barbarie humana no parece tener fin. Las páginas de Internacional no dan abasto estos días para explicar tantas tragedias que se van acumulando. Ojalá pudiéramos explicar noticias más positivas. El problema es que la maldad sí existe, ha existido siempre, pero ahora se ha exacerbado, no se esconde, al contrario, sabiéndose impune, se muestra descarnadamente cruel.

2 Comentarios
Lo peor de todo es que no aprendemos nada, cometemos los mismos errores y hacemos el juego a los señores de la guerra justificando cualquier barbaridad.
ResponderEliminar¡Todo por la patria!
¡Todo por la Patria!, menos trabajar, decían antes de los cuarteles de la Guardia Civil.
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