En el año 2017, el salario mínimo en España era de 707,70€, mientras que en 2026 es de 1.221€. A pesar del considerable aumento, aquel que cobra el salario mínimo es un esclavo moderno, si definimos al esclavo como el individuo que no se posee, sino que pertenece a un tercero a quien está obligado a alquilar su fuerza de trabajo para sobrevivir. Por supuesto, podemos encontrar algo peor que este asalariado: el parado al final de su subsidio de paro, el sin techo, o, fuera de Europa, los niños que trabajan o adultos que pasan más de doce horas al día en una actividad pagada por unos cuantos euros, con los que comprar pan y legumbres. En todos los casos, esos individuos se pudren como víctimas del capitalismo que, en su versión liberal, se caracteriza por un uso de la técnica exclusivamente ajustada al dinero, al beneficio y la rentabilidad. Esclavo es cualquiera que sufra este proceso y desempeñe en la sociedad un papel degradante que no puede permitirse el lujo de rechazar.
Es verdad que el esclavo ha existido siempre, y no solamente a partir del momento en que el capitalismo liberal tomó las riendas del destino de Occidente, y más tarde del planeta, pero también es cierto que esto es una metáfora social, no una equivalencia real. La precariedad económica es un problema serio, pero no es esclavitud en el sentido histórico, jurídico o moral.
El esclavo antiguo no tenía libertad de movimiento, no podía abandonar a su amo, ni decidir sobre su vida. Mientras que el trabajador actual, tiene libertad legal para cambiar de empleo, mudarse, estudiar, votar, asociarse o renunciar.
La ONU utiliza el término “esclavitud moderna” como un concepto amplio que incluye varias formas de explotación extrema en las que una persona no puede negarse ni escapar debido a amenazas, violencia, coerción, engaño o abuso de poder. Esta definición aparece en informes y organismos vinculados a Naciones Unidas, especialmente la OIT (Organización Internacional del Trabajo), que trabaja directamente con la ONU en esta materia.
Según la ONU, y 50 millones de personas viven hoy en condiciones de esclavitud moderna. 28 millones en trabajos forzados. 22 millones en matrimonios forzados, y todo ello afecta a mujeres y niños de forma desproporcionada.
En resumen, en pleno siglo XXI sigue habiendo esclavos en el mundo, con o sin salario mínimo.
A propósito de la foto de la portada, proviene del Ministerio de Cultura de Venezuela, del año 2016.


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