El pasado marzo en el festival cómico Llama Fest y entre las risas del público, el monologuista y codirector de El Mundo Today Kike García, convertía la pregunta más popular al chatbot de inteligencia artificial de X en una cuestión existencial de primer orden "¿Es esto real, Grok? ¿Es eso real???", reiteraba con desespero y angustia el cómic en su número de stand-up. Más allá de reírse, los que estaban allí también percibieron el doble juego genial que proponía García. ¿Es real el mundo en el que vivimos? ¿Es real el mundo de las redes? El contemporáneo que se expresa desde la soledad de quien se engancha a los reels infinitos o la conversación con un robot Grok cada vez se pregunta más por qué ha sido creado, y tiene la misma confusión espacio-tiempo que nosotros.
La percepción del tiempo, la ubicación del espacio-tiempo de los sitios, siempre me ha costado mucho asumir. No es tan simple como pueda parecer a simple vista, pues la visualización real del paisaje confunde a veces el cerebro con los recuerdos del mateo en otros instantes. Reflexionaba un lejano 2008 al respecto, un quince de agosto, el peor día para publicar un escrito. Dicen que si alguien muere en agosto muere dos veces.
"Bien cierto es que tengo, grandes dificultades en ubicar el espacio-tiempo de mi entorno, quizás debido a que no paro, arriba y abajo con el coche, todos los santos días del año. Un día, cuando salía a las cinco de la mañana, saludaba a alguno de los vecinos que me encontraba oa un conocido tomando café, Iba a encontrarlo y al atardecer - nada claro, Si primero estaba y después no, había vuelto, y mientras tanto yo no estaba, todo es, existe, continúa, ¿no será todo virtual?.
Y es que el asunto es complejo a medida que vamos reflexionando sobre ello:
¿Los pueblos, cuando nosotros no estamos, existen? o como a la cónsola se los ponen cuando volvemos después de mucho tiempo. ¿Y los recuerdos? son sólo recuerdos o son realidades paralelas.
Atravieso la plaza Enric Granados y puedo oír a Graells explicando los chistes que llevaba apuntados en una libreta cuando teníamos doce años y íbamos a la Academia del sr. Caldas.
En la plaza Marcet, puedo ver todavía el antiguo edificio de la Casa de la Caridad, con sor Teresa y sor Pilar, las monjas paulas que con sus alerones tanto me fascinaban de pequeño.
Puedo recrear la máquina de batir cuando venía de Moia y los niños la íbamos a esperar a medio camino desde el lago, y puedo recrear a los hombres haciendo los pajares, sentir el olor de la paja y ver la imagen de aquellos hombres con sombrero, gafas y pañuelo cubriéndoles la nariz y la nariz sobre el carro y la mula que lo llevaba cada mañana de Sant Llorenç´a Sabadell.
Puedo recrear al Sánchez al ir al fútbol en la vieja Creu Alta, y sus caramelos, el regaliz tierno, y el olor a tabaco en el campo.
Puedo recrear perfectamente el día que nació nuestra primera hija y sus hermanas también, y aquel sábado en que enseñé a mi padre Paris.
Y no son sólo recuerdos, sería demasiado fácil verlo de esa manera; estas situaciones, simplemente todavía están ahí, pero en un estado temporal diferente, basta con estar atento y receptivo para verlo en la reconstrucción mental que se recrea. Pasado, presente, futuro, son conceptos muy relativos; Este texto una vez escrito ayer jueves, ya no está presente, es pasado, pero también es futuro dado que se publicará hoy lunes a las 6:40. ¿Y el presente? supongo que en medio del momento de escribirlo ayer, ha sido futuro programado, pero a las 6:41 será ya pasado, si no vivimos en un presente inmediato permanente.

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