Parece ciencia ficción, pero no lo es. El gigante tecnológico Palantir publicó un post en X el pasado sábado que ha causado un auténtico revuelo social. La publicación supera los 31 millones de visualizaciones y es todo un manifiesto autoritario. La compañía fundada por Peter Thiel y dirigida por Alex Karp explica su forma de entender el mundo, presente y futuro. Avisados estamos. No hay que olvidar que Palantir es el proveedor de la IA militar más potente del mundo y que da servicio al Departamento de Guerra de EE.UU. Trump es un aprendiz a su lado.
Los tecnoligarcas quieren más poder. No se conforman con el que ya tienen, sino que quieren llegar más lejos. Se habla mucho de Elon Musk, de Mark Zuckerberg o de otros empresarios tecnológicos de Silicon Valley. Lo que no todo el mundo sabe es que Palantir va, incluso, un paso por delante de las clásicas empresas. La compañía ha penetrado en lo más profundo del sistema de Estados Unidos y ya está cambiando la forma de entender la civilización. Francesca Bria lo describió con maestría en estas páginas el año pasado.
El Manifiesto Palantir publicado el sábado parte del libro República Tecnológica, obra de Karp y publicado hace algo más de un año. En el volumen, el director de la compañía plantea reformular el poder establecido ante los nuevos desafíos de la tecnología. Toda una declaración de intenciones
El manifiesto autoritario de Palantir merece ser leído con atención. La empresa plantea despojar al Estado tradicional de poderes para que una empresa decida quién es el enemigo, y actúe. Es un jaque a las formas democráticas que nos hemos dado. Una enmienda a la célebre frase de Churchill: “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”.
La República Palantir propone una reconfiguración del equilibrio entre empresas, gobiernos y ciudadanos. En el universo Karp, las grandes tecnológicas no solo deberían colaborar con el Estado, sino que también deberían integrarse en su funcionamiento, hasta convertirse en piezas esenciales de su capacidad operativa. Es un paso más en el ultraliberalismo.
El Manifiesto Palantir fue publicado en plena cumbre de las izquierdas en Barcelona. Mientras los creadores de la IA militar más potente del mundo lanzaban un aviso a la civilización occidental, Sánchez ejercía de anfitrión de dirigentes, directivos e influencers progresistas que defienden que es posible un mundo más justo e igualitario. El contraste fue evidente.
Para el filósofo ruso Alexander Dugin, el Manifiesto Palantir es mucho más importante que Trump. Trump es un peón insignificante en el tablero de ajedrez serio. Su rol es la destrucción total. La etapa dPalantire preparativos. Palantir va mucho más allá. Es el plan para salvaguardar el dominio en declive de Occidente por medios radicales. En el Kremlin han leído, sin duda, lo que opina Karp.
En el otro extremo ideológico, quien también ha leído a Palantir es Yanis Varufakis, muy centrado en los últimos años en los desafíos de la tecnología: “Si el Mal pudiera tuitear, esto es lo que diría”, opinó el griego.
Un tuit viral avisaba de lo que, en la práctica, supondría aplicar el Manifiesto Palantir. Lo publicó el consultor francés Christophe Boutry: “El peligro no es que estén locos. El peligro es que sean ricos, coherentes y ya estén dentro de los estados. Palantir no llama a la puerta de los gobiernos para vender una herramienta (…) Palantir es enemiga de los pueblos y de la democracia. Lo que están construyendo es un poder tecnocrático que nadie ha elegido y que nadie podrá destituir”.
Palantir defiende también el impulso del servicio militar obligatorio. En esta tribuna ya se ha abordado este asunto remarcando las diferencias entre las propuestas en materia militar de los gobiernos de Alemania, que acaba de reclamar a sus varones estar disponibles por si hiciera falta reclutarlos, y España. Quizá en este punto se pueda explicar por qué nuestro país es el único de Europa donde el partido de extrema derecha no lidera los sondeos. España, país refugio.
Palantir opina, en definitiva, que hay que acabar con la forma de entender el Estado, lo que, en el fondo, es una enmienda a la totalidad de los avances democráticos de las últimas décadas. Todo es posible contra el enemigo, vienen a defender. Este autoritarismo tecnológico del siglo XXI todavía se puede frenar. ¿Cómo? Gobernando. Pensando en un mundo que no puede ser gobernado por los algoritmos entrenados sin moralidad.
En España, Indra ha planteado plantar cara, modestamente, a Palantir en lo que se hace llamar centro de mando y control. Ese es el camino. Dejar la toma de decisiones en manos de softwares diseñados en otros países no parece la mejor idea.
Peter Thiel estuvo hace unas semanas en Italia, en Roma, para impartir un curso sobre el Anticristo. El diario oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano, publico entonces un artículo calificándolo de falso profeta. El Papa ya lo vio venir. Esperemos que si se le ocurre aparecer por España a nadie se le ocurra echarse en sus brazos. Fernando Hernández Valls

3 Comentarios
Y digo yo una cosa: con todo lo inteligentes que parecen ser estos y otros que manejan al mundo y a sus líderes ( Trump es solo un tonto útil), ¿creen que habrá vida en el planeta masacrado e irrespirable que nos van a dejar?
ResponderEliminarCreo que muy listos no son.
Salud.
P.d.: ¿hay traductor al " casyetano" de tu blog en catalán donde se ubica la novela que me enviaste?
Por eso se quieren ir a Marte los de Musk.
EliminarSi tienes traductor al casyetano. A la derecha en el sidebar.
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