Dos casos recientes han desatado la inquietud por la magnitud: a principios de mes, un ciudadano chino fue detenido en el aeropuerto de Nairobi con más de 2.000 hormigas reina escondidas en cápsulas de pastillas o en rollos de papel y el año pasado dos ciudadanos belgas, uno de vietmián tras ser interceptados con más de 5.400 hormigas reinas en la maleta, trasladadas dentro de jeringuillas. El negocio no es del tamaño de un insecto: en el mercado negro, una hormiga reina de esta especie alcanza un precio de unos 200 euros cada una, un tercio de su coste por vías legales. Aunque en el traslado varias hormigas mueren, los dos últimos negocios interceptados en la capital keniana rozaban una cifra total de entre 400.000 y un millón de euros.
Desde el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS en sus siglas en inglés), más habituados a proteger a leones o elefantes, advierten que estos incidentes, que califican de “hechos históricos”, marcan un cambio preocupante y una diversificación en los patrones de tráfico de vida silvestre, que ahora incluyen especies menos conocidas. ecológico. La policía keniana detuvo a un traficante con 5.400 hormigas vivas en la maleta para venderlas como mascotas en Europa y Asia
La evolución de la demanda preocupa a los expertos. Según el estudio Globalización e invasión de las hormigas, si bien el transporte accidental de estos insectos ha ocurrido históricamente, a menudo en barcos o aviones, el auge de internet a principios de la década de 2000 facilitó su comercialización masiva como mascotas. Su fácil comercialización –una colonia consistente en una reina fecundada y algunas trabajadoras puede enviarse fácilmente en jeringuillas u hormigueros artificiales por correo tradicional– hizo el resto. Al aumento del interés se añade la inexistencia de un marco jurídico internacional que regule el mercado de hormigas y que ha creado un limbo legal que facilita la explosión del negocio. Un estudio publicado en Biological Conservation, que monitorizó en 2023 el comercio online de hormigas, detectó en sólo seis meses la venta de casi 59.000 hormigas de 209 especies sólo en China y otro observó un crecimiento fulgurante de sitios web dedicados a la venta de estos insectos de cuatro a más.
Es preocupante vivir en una ciudad con más perros que niños, pero lo es aún más acabar hablando en las hormigas, aunque sean reinas y de tamaño superior. Quizás se inspiró en ello el humorista José Mota cuando en el programa El hormiguero bromeó con Pablo Motos diciendo que Trump no solo quiere Groenlandia y levantar muros, sino que amenaza con poner aranceles a las hormigas.
Quien sentía fascinación por las hormigas fue Salvador Dalí, quien las pintó en 79 de sus cuadros, incluida La persistencia de la memoria, donde cubren un reloj naranja, simbolizando la decadencia del tiempo, o en El gran masturbador, donde aparecen en la boca de la figura, asociadas al placer ya la de la destrucción. "He llegado a la certeza de que la hormiga es un ser superior", declaró en una entrevista. Fue Dalí quien quiso que aparecieran cientos de ellas sobre una mano en Un chien andalou, que rodó Luis Buñuel. Como no encontraban hormigas en París, Buñuel le pidió que las consiguiera en Cadaqués, pero al parecer se fugaron de su caja en el tren y las tuvieron que encargar a un entomólogo, que las logró en la sierra de Guadarrama.
La hormiga ha inspirado a los fabulistas, por su condición de insecto laborioso e inteligente, de Esopo en La Fontaine, incluido Fernández de Lizardi, autor del elefante y la hormiga, donde el paquidermo subestima su insignificancia, hasta que se le cuela a la trompa y lo muerde. A Trump nunca le leyeron esa fábula de niño, una pena. Aldekoa/Carol en la vanguardia.

La fábula...¿Habrá inspirado a los gurús mulmulmultillonarios de las tecnolópgicas o petróleo? ¿O todo es más mezquino: la explotación del hombre por el hombre que enriquece a los villanos?
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