UNA VACUNA PARA LA LIBERTAD
Hacer lo que te dé la gana y así ser auténtico parece ser hoy el colmo de la felicidad alentada por quienes nos quieren sumisos y adictos al estímulo inmediato de pantallas, redes, comida basura y emociones fáciles. Marina nos previene contra ese hacer lo que te apetece que en realidad nos convierte en adictos al consumo, la política espectáculo y el yo yo yo de las redes. Propone una vacuna para la libertad, que consiste en fortalecer el esfuerzo, el deber y la memoria. Los padres serán los primeros vacunadores si educan para la resistencia emocional y no para la felicidad tontorrona, porque la de verdad no se alcanza sin resistencia frente a la adversidad. Y esa voluntad se fortalece en el ejercicio del deber y la disciplina, con los que dejamos de ser animales para ser personas gracias a la cultura, que consiste en asumir reglas y cumplirlas.
-- ¿La IA suma o resta al cerebro?
Lo preocupante es que nadie investigue su efecto sobre la estructura neuronal de los niños. Ya tenemos problemas de atención y de memoria en la escuela.
-- ¿Deberíamos limitar la IA?
Hay demasiados intereses que lo impiden y muchos interesados en que seamos manipulables: comerciantes vendiéndonos de todo; políticos comprándonos votos; religiones y sectas... Por eso propongo una vacuna para activar nuestra voluntad.
-- ¿Cómo?
Activará nuestro sistema inmunológico mental y así impedirá que el sistema nos diseñe una mentalidad débil, claudicante y adictiva para dominarnos mejor con el “para ser feliz debes comprarte esto”.
-- ¡Y ya! Pide un crédito.
Así nos hacen confundir libertad con espontaneidad. Es un virus mental absolutamente mortal. ¿Cuál es el ser más espontáneo?
-- ¿...?
Un burro dando coces por doquier.
-- ¿Somos burros, profesor?
Porque nuestro cerebro se ha formado a lo largo de miles de años de evolución con chapuzas evolutivas tremendas como el sistema de deseo y recompensa.
-- ¿Solo esa?
Por ella el diabético sabe que el azúcar le mata, pero sigue muriéndose por un pastel. El deseo es independiente de lo que es bueno. Y ahí está la gran chapuza educativa...
-- ¿Dónde?
En que el deseo nos mueve, pero es la razón la que nos dice hacía donde nos conviene ir, pero sin capacidad para movernos. El drogadicto sabe que la droga le esclaviza, pero la desea igual.
-- ¿Por qué?
Porque la razón nos llegó más tarde en la evolución que el deseo. Y la gran chapuza educativa es no enseñar a imponer la razón sobre el deseo.
-- ¿“Motivar” no basta?
Esa debilidad nos hace enormemente vulnerables: ¿cómo unir la fuerza del deseo a la lucidez de la razón?
-- ¿Con voluntad?
Con el deber, que no es coactivo y limitador sino la condición indispensable para la libertad. Una persona que no tiene ningún deber sigue teniendo las mismas ganas de todo y es esclava de sus deseos. Si eliminamos la idea del deber, eliminamos la idea de libertad.
-- ¿Por qué cree que hoy muere el deber?
¿Por qué sufrimos virus mentales. Un virus mental es una creencia que altera mi forma de pensar, de sentir, de evaluar...
-- ¿Por ejemplo?
Aceptar que los celos son demostración de amor. Eso es un virus mortal.
“Es que me quiere mucho”, dicen algunas víctimas de ese virus.
-- ¿Más virus mentales?
“No hay que aprender nada de memoria”. Es otro virus mortal, porque la memoria es el órgano del aprendizaje y así me estás diciendo que no aprenda.
-- ¿Y el virus de ser auténtico?
Hacer lo que me da la gana no es ser libre, sino esclavo de tus ganas. Eso convierte nuestras decisiones en complejas. Y a las adicciones en el fenómeno para estudiar el laberinto de la naturaleza humana: deseo, libertad, felicidad, ética, moral... La filosofía.
-- ¿La adicción no es un problema clínico?
Solo si está consolidada, pero el camino hacia la adicción es un problema filosófico. Me interesa saber por qué somos tan propensos a las adicciones y por qué en una sociedad adictiva hay personas adictas y otras que no. ¿Cuáles son sus mecanismos de defensa?
-- ¿No hay un componente genético?
Salvo en el caso de hijos de alcohólicos, los demás se mueven en unas realidades de búsqueda de experiencias nuevas. La psicología actual cae en la proliferación de conceptos y teorías que se solapan.
-- ¿Qué comparten todas las adicciones?
El temperamento es hereditario, el carácter es aprendido y el proyecto de vida es el decidido por mí. El factor que está presente en todas las adicciones es la dificultad para enfrentarse a los problemas. Y se acude a la sustancia adictiva para enfrentarse a ellos.
-- ¿Y en ese punto actúa su vacuna?
Es desarrollar desde niños la capacidad de enfrentarse a los problemas –desde las matemáticas hasta la convivencia– en la seguridad de que siempre los tendrán.
-- ¿Forjar el carácter frente a la adversidad?
Debemos educar con la metodología que enseñe a enfrentarse a los problemas y no aceptar jamás que, como quieren hacernos creer algunos políticos, no tienen remedio.
-- ¿Otro virus mental?
Común hoy en política. Los enfrentamientos son inevitables, pero debemos gestionarlos no en formato conflicto, como ahora, sino en el de buscar juntos solución al problema, que es el verdadero enemigo.

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