La intervención de Argüello ha derivado en encontronazo con el Gobierno. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, le ha replicado por carta este mismo jueves mostrando su “sorpresa” y aludiendo directamente a la expresión “banda de ladrones”. “Para mostrarle que su razonamiento no es solo injusto, sino profundamente contraproducente para la institución que usted preside, permítame hacerle una pregunta”, adelanta el ministro. “¿Qué le parecería si un miembro del Gobierno calificase a la Iglesia entera como ‘banda de agresores sexuales, a las pruebas me remito’? Evidentemente sería falso y profundamente injusto”, le dice. Bolaños ha instado al prelado a que las relaciones de la Conferencia Episcopal con el Gobierno estén “marcadas por la moderación, el respeto y la justicia en lugar de por la exageración y el partidismo en favor de las fuerzas de la derecha y la ultraderecha”, y le ha recordado unas palabras que atribuye a León XIV en su reciente viaje apostólico a España: “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”.
En la misma charla en la que ha rescatado a San Agustín (“Si de los Gobiernos quitamos la justicia, ¿en qué se convierten sino en bandas de ladrones a gran escala? Y estas bandas, ¿qué son sino reinos en pequeño?“, afirma el filósofo en La ciudad de Dios), Argüello ha recalcado que esa exigencia ética a los dirigentes políticos tiene que partir del buen ejemplo de los ciudadanos. “Si hemos hecho trampas en el solitario a la hora de hacer la declaración de la renta, porque pensamos que ese es el pan de nuestros hijos, o si pedimos un contrato o mejor una factura en negro, ¡ojo!, porque las referencias éticas son para todos. Porque si no hay un pueblo, un demos, con referencia ética, ¿cómo vas a exigirlo a alguien que sea tu representante?“, se ha preguntado en la clausura de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal Española, la Universidad Pontificia de Salamanca y la Fundación Pablo VI. - José Manuel Abad Liñan en El Pais.
Se me ocurre que Argüello, cuando se refiere a “cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones”, igual se refiere al Estado del Vaticano, no al español de España. De ser así, ya me cuadraría su aseveración.

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