Pero quedarse aquí, en la sangre sobre la que se han construido todas nuestras sociedades, como explora el autor teatral Wajdi Mouawad en tantas de sus obras, la sangre que brota hurgando más bien poco, no lleva más que a desesperarse por la capacidad dañina de la naturaleza humana, que, cierto, de vez en cuando consigue hits inesperados. Y, sin embargo, lo más impresionante es mirar al otro lado.
En el ágora ciudadana que ha acompañado estos días el foro para recaudar dinero, han hablado creadores palestinos que han causado una profunda emoción. En medio de la destrucción, las dificultades, lo imposible, la vida es tozuda y no sólo intenta seguir adelante, sino que en los momentos de elegir caminos que pueden acabar costando caros, aviva muchas veces el valor y el ingenio. Como Suhaila Shaheen, que salvó a cientos de vestidos tradicionales –tras extraerlos de las ruinas– del Museo de Rafah, en Gaza, y se negó a abandonarlos cuando el ejército israelí ordenó abandonar el lugar sin nada para ir al norte. Pidió a todas las mujeres que pudo que empezaran la penosa marcha con un traje histórico debajo del suyo. Consiguió llevárselos.
Las historias son muchas, y no todas terminan bien, como los dos trabajadores que murieron en la tienda de campaña en la que documentaban miles de objetos que salvaron de las ruinas del Museo de Al Qararah. Las historias van en ambas direcciones, como los hijos de soldados israelíes que han querido regresar al Museo Palestino obras que sus padres saquearon en 1948. Después de escuchar en el ágora poetas que siguen creando, arquitectos que preservan los restos de edificios históricos destruidos y no lo hacen, como tanta gente que ha decidido de Adorno sobre qué tipo de poesía era posible después de Auschwitz: justamente la cultura y su preservación son la mejor respuesta al horror. - Justo Barranco Martín, fotografía de Eyad Baba/AFP. Aquí podeis encontrar unas cuantas crónicas de Gaza. A destacar la ingente labor que esta llevando a cabp a traves de las redes Ahmed “Muin” Abu Amsha con los jóvenes, para que no nos olvidemos de Gaza.

Publicar un comentario