El escenario es tan simple que no da para más, ni hace falta tampoco hacer una reflexión demasiado profunda. Por un lado, hay unos psicópatas paranoicos que mandan, que son pocos, y el resto, unos ciudadanos amuermados que obedecen. Esto hace unos tres o cuatro mil años que es así, depende de qué civilización estemos hablando.