Aunque el premio Nobel en un momento dado lo pueden dar a cualquiera, vease Camilo José Cela, suele darse a menudo a escritores cuando más espesos y desconocidos mejor, que la mayoría de la gente incluso especializada debe correr a ver quién es la persona ganadora ya que no tiene ni idea.
Este año, han cambiado y le han dado el Premio a un gran escritor y a la vez un histriónico perverso y contradictorio personaje que ha llegado a superar al propio escribidor.

Leí de joven "la Ciudad y los Perros" y quedé atrapado por el barroquismo, la belleza de su lenguaje, de hecho era una lenguaje nuevo para mí, que no tenía nada que ver con todo lo que había leído hasta ese momento, después leí "Pantaleón y las visitadoras" y a partir de ahí, la verdad es que dejé de leerlo. Después vinieron García Márquez, Cortazar y otros escritores de la nueva literatura norteamericana, varios de ellos como el propio Vargas Llosa o García Márquez acogidos y promocionados por editores catalanes como Carlos Barral o Carmen Balcells, hasta el punto de vivir ambos una temporada en Barcelona.

El personaje histriónico que comenzó apoyando a la revolución cubana como militante que decía era de izquierdas, y que poco a poco fue pasando hacia posiciones mucho más conservadoras, el cambio de actitud hacia Cataluña del amor al odio que hace que desde nuestros ojos sea considerado bastante despeciable su actitud. Dice él, que el nacionalismo solo tiene razón de ser si es oprimido o bajo un yugo Colonial, y dice también que el peor nacionalismo es el cultural, y tiene la desfachatez de criticar el nuestro cuando él mismo terminó de darle los motivos para existir. Ya dicen que el jorobado no se ve su propia joroba.

Con Vargas Llosa como con los artistas en general, hay que olvidar el personaje, ya que las decepciones suelen precedirles incluso antes de saber de ellos. Hay pues que dejarlo de lado y deleitarnos en este caso con su obra literaria.

Como persona le deberían haber el Nobel a la incongruència, pero el Premio Nobel como escribidor lo tiene muy merecido.