Enfrente de casa está la guardería L'Esclop (el Zueco), que ya ha empezado a alojar niños pequeños. Los primeros días la mayoría de los niños lloran cuando salen al patio, se encuentran solos y desamparados lejos del padre y la madre, y se deben pensar que los han abandonado, pero ojo, he escrito: solos y desamparados lejos del padre y la madre, y lo curioso es que a quien más claman y reclaman, es al abuelo o la abuela, no al padre o la madre. Ay, si no fuera por los abuelos, sería el caos, el acabose, el desideratum familiar.
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Francesc Puigcarbó

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