La primera ministra socialdemócrata danesa admite que su objetivo es que el país tenga "cero demandantes de asilo". Dinamarca ha dejado de ser el ejemplo de comunidad libre, respetuosa con los refugiados, por comportarse como cualquier país gobernado por la extrema derecha o los populistas. Esta es la historia De Aya Abo Daher y 850 sirios más que están en peligro de ser deportados del país Nórdico en Siria.
En el 2015, Aya Abo Daher huyó de Siria con sus padres y hermanos buscando refugio en Europa. Acabaron en Dinamarca, donde se les concedió un permiso de residencia temporal. Ahora, pocos meses antes de su fiesta de graduación de bachillerato, ha recibido un aviso de que ese permiso ha sido revocado y que debe volver a Siria. Aya, de 19 años, y su familia son originarios de Damasco, una zona que las autoridades danesas consideran lo suficientemente segura para que los refugiados puedan regresar.
Según la oenegé Refugees Welcome, en Dinamarca viven unos 35.000 sirios, más de la mitad de los cuales llegaron en el 2015. Las autoridades danesas están revisando los casos de unos 500 refugiados, a los cuales recientemente se ha sumado un grupo de unos 350 más debido a que el área considerada segura se ha ampliado a toda la región de Damasco. Esta política se basa en un informe elaborado por la Junta de Refugiados, el organismo que dictamina sobre los casos de asilo, que apunta a una reducción de los combates y a un número significativamente menor de puestos de control.
La historia de Aya se hizo viral después de que ella y el director del instituto de Nyborg en el que estudia criticaran en Facebook esta decisión, y el debate se encendió tras su aparición en televisión. “¿Por qué? ¿Qué he hecho de malo?”, se preguntaba una y otra vez, insistiendo en que “no es seguro” volver a Siria. Según su testimonio, su familia está en peligro porque sus dos hermanos rechazaron unirse al ejército del régimen de Bashar el Asad. Ellos son los únicos de la familia a quienes no se les ha retirado la protección, ya que el Gobierno danés sólo permite quedarse a los refugiados que tengan un motivo individual para solicitar asilo. Es decir, debe existir una amenaza directa de persecución política o arresto, pero las condiciones generales de la zona ya no se consideran una razón de peso.

Miedo a que los desalojen del poder otras fuerzas populistas. Ni más ni menos.
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