No tengo ni idea de hasta dónde va a llegar el caso Cerdán. Buena pinta no tiene, la verdad. No tengo ni idea de si destapará una nueva financiación irregular del PSOE o de si Pedro Sánchez acabará salpicado. Si así fuese, espero dimisiones inmediatas. Solo sé que el informe de la UCO, que no es una sentencia judicial, ha provocado que Sánchez expulse del partido tanto a Ábalos como a Cerdán, y este ha hecho algo poco habitual: renunciar al acta de diputado.
Hoy lo fácil sería sumarse al aquelarre que leo y veo en medios de extrema derecha, de derechas y hasta de izquierdas. Aquí no se cierran filas, cosa que me parece muy bien. Sánchez no ha tenido su mejor semana. La leyenda del hombre que siempre acaba resistiendo y sobreviviendo no pasa por su mejor capítulo.
España no ha tenido un presidente de izquierdas tan odiado como él. Ni el Felipe de su última legislatura. La cabeza de Sánchez es muy deseada por varios poderes, y hasta la Conferencia Episcopal pide elecciones. No tengo muy claro si muerto el perro, se acabará la rabia. Veo a muchos personajes entre eufóricos y ansiosos que no me merecen ninguna confianza. La medio sonrisa de Feijóo es inquietante. No hace ni diez días participó en un acto apoyando a Mazón, el político español que ha protagonizado el acto más vergonzoso de nuestra historia reciente.
López Burniol se ceba con Sánchez y su 'banda', pero al menos tiene una propuesta. Se trataría de que el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, presentase de inmediato una moción de censura con este programa:
1) Convocar elecciones generales tan pronto como la ley lo permita.
2) Formar un gobierno de coalición con el PSOE (excluida la “banda de Sánchez”), que atendiese solo cuestiones urgentes de administración ordinaria.
Sería un pacto de salvación nacional. Y, al defenderlo, Feijóo no debería entrar en el cuerpo a cuerpo con Sánchez. Porque el objetivo a abatir, no es el PSoE, sino Pedro Sánchez. I Si lo de Sánchez no es una patada p’alante, como diría aquel, igual sí que toca resistir. Pero Feijóo no hará nada, porque ni puede, ni debe, ni sabe hacer nada. Lo único que puede precipitar la caída de Sánchez es que del montaje de la UCO salga algo que le afecte en primera persona. Si no... p'alante. Pedro, se fuerte.

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