“No sé lo que puede pasar”. La sinceridad de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en su intervención de ayer en Barcelona Tribuna, al admitir de forma pública la incertidumbre en la que está entrando el mundo, es el mejor resumen de urgencia para entender lo que ocurre. Seis días después del inicio de la operación Furia Épica, se confirma que no ha existido una planificación clara sobre los objetivos que se buscaban con esta ofensiva. Sin embargo, las consecuencias sí que son perceptibles: el régimen de los ayatolás no ha caído ni da síntomas de que vaya a ser derrocado; Irán ha desencadenado una guerra indiscriminada contra los países del Golfo; los precios del petróleo y del gas se han disparado; las bolsas han sufrido contracciones; una parte del tráfico marítimo mundial se ve amenazado por la situación del estrecho de Ormuz, y lo más grave: han muerto más de mil personas en esta primera semana de guerra.
El corolario final podría ser que esto puede ser solo el principio y, como la ministra Robles, nadie sabe lo que va a pasar. Donald Trump, responsable del ataque al haberse dejado arrastrar por Beniamin Netanyahu, no da ningún signo de contrición. De cara a la galería, se muestra orgulloso de sus bombardeos, aunque en la práctica emite señales de desconcierto e improvisación, como lo atestigua la destitución ayer de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, responsable del polémico servicio antiinmigración. Hace tan solo una semana, el presidente republicano había dicho que Noem estaba haciendo “un excelente trabajo” porque “ahora la frontera es totalmente segura”.
En paralelo, el Gobierno de Pedro Sánchez sigue aguantándole el pulso a Trump, que ayer dijo que “España es una perdedora”. El tiempo dirá qué consecuencias económicas puede tener estos ataques dialécticos contra las empresas de nuestro país. El lado positivo es el apoyo de los líderes europeos, incluido el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que elogió el despliegue de España.
En fin, que es palpable la incertidumbre desde los sectores productivos hasta el ciudadano de a pie. Y es que está claro que el mundo parece entrar en una deriva sin control en donde no hay nadie que esté al mando para evitarla. Jordi Juan Raja
Asi se perdió el mundo, es un premonitorio artículo de Novaya Gazeta sobre este caos.

2 Comentarios
Totalmente de acuerdo. Nadie juicioso está al mando del mundo. La solución es quitar al loco del pelo rojo. De no hacerse, esto se va al carajo.
ResponderEliminarCurioso que un loco del pelo rojo se cortó una oreja y al otro casi se la ccrtan de un disparo.
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