BOLAÑO, EL ESCRITOR QUE ROBABA NOVELAS

 
Roberto Bolaño, el escritor que robaba novelas. El 19 de mayo llega a las librerías la primera biografía del autor de 'Los detectives salvajes' a cargo del abogado Jose Serralvo. Lara Gómez Ruiz en la vanguardia, le ha entrevistado, y nos lo cuenta en este artículo.

"Un hombre se mantiene inmóvil, de pie, a la entrada del camping Estrella de Mar de Castelldefels, poco antes de que se caiga un chaparrón. Vigila quién entra y quien sale del recinto, como en su día también hizo Roberto Bolaño. Muchos de los huéspedes no son conscientes de que uno de los autores más influyentes en la plancha no va a trabajar. o alguna insignia que lo recuerde, al menos de manera evidente. Sin embargo, quienes leen a menudo el autor chileno saben lo importante que fue para él este puesto, ya que, “además de brindarle ingresos, le ofrecía paréntesis de ocio que llenaba con la escritura. "Amberes, por ejemplo, se escribió a caballo de la calle Tallers y el camping", explica Jose Serralvo por videollamada desde su casa de Ginebra. Hace años que el abogado estudia la figura del intelectual y publica el 19 de mayo La sombra de los perros románticos (Navona), considerada la primera biografía en su uso.

"Bolaño en algún momento dijo:'Todo lo que he escrito me ha pasado'. Y eso es parcialmente cierto, lo que me lleva a pensar que conocer su vida ayuda mucho a entender la magnitud de su obra". Serralvo no recuerda el momento exacto en el que se empezó a interesar por el autor de Los detectives salvajes. Quizá fue el destino, o el subconsciente, el que le llevó a querer acercarse a alguien que, como él, devoraba novelas de Agatha Christie. "Que no se malinterprete, pero hay cosas que hizo con las que me siento identificado, como robar libros en la adolescencia o saltarse clases para leer", admite.

La devoción de Bolaño por la literatura era tanta que ya a una edad temprana le permitió comprender que las letras serían tanto su salvación como su perdición. Su madre llegó incluso a llevarle al médico por eso. "Su hijo sufre una adicción en los libros; sería bueno que dejara de leer durante una temporada", le advirtió el doctor, tal y como recoge Serralvo en sus páginas. Según el testimonio de los implicados, Roberto no volvió a pisar un consultorio médico en los siguientes 20 años. Décadas más tarde, una enfermedad hepática le llevaría más a menudo a la consulta, pero, en todos sus años de vida, la locura bibliófila aumentó y dejó entrever su devoción a través de personajes como Angel Ros, quien dijo que "pasar el resto de mi vida en prisión no me asusta" Es una buena oportunidad para hacer amigos y hacer amigos". De todas formas, en la cárcel solo estuvo ocho días de su vida, en Chile, tras el golpe de Pinochet, que inevitablemente le marcaron, al igual que sus historias amorosas.

Su primer año en Barcelona queda embobado por cuatro mujeres, aunque con quien se casaría años más tarde y tendría dos hijos sería Carolina López, que conoció en las calles de Girona. “La abordó de improviso y la invitó a cenar, haciendo gala de un aplomo inesperado, en disonancia absoluta con cómo se sentía en la intimidad”, ya que esos años en la ciudad, sin una red de amigos cerca y encerrado casi siempre en casa para escribir, fueron oscuros, a diferencia de los siguientes en Blanes. Dejó atrás el carácter impulsivo de su época infrarealista, “pese a que cultivó la paciencia orfebrística que requiere la novela”. Eso sí, "él siempre reivindicó que era un poeta".

La biografía recoge también detalles de otras relaciones. Entre otras, las de Lola Paniagua o Edna Lieberman, “dos mujeres vulnerables a las que se aferra a ultranza”; o Carmen Pérez, “que conoció por casualidad a bordo de un tren” y “con quien compartió buena parte de los últimos seis años de vida”, pese a que de esta última prefiere limitarse a lo estrictamente demostrable, porque “los que se adentraron en el pasado sobre esta relación han sido objeto de disputas y pleitos”, lo que le lleva a pensar ahora biografía. Sin embargo, se convence de que “el día que su archivo esté abierto a los investigadores, surgirán un montón de biografías académicas”. Eso sí, lo que Serralvo querría, más allá de sumergirse en sus papeles, es preguntar al propio Bolaño si cree que vivir una vida dedicada por y para la literatura valió la pena".

4 Comentarios

  1. A veces la propia vida y la que nos rodea se convierte en material literario si es que somos capaces de aprovecharlo.
    Me encantó en su día Los detectives salvajes. Nunca había leído nada similar.
    Saludos.

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  2. A finales de los sesenta y principios de los setenta era un hábito muy extendido mangar libros por parte de algunos estudiantes. Alguien debería prospectar aquella "moda" y sus significados.

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    1. No sabia nada de eso, mangar libros, dices. Yo creo que no mangué ninguno, igual me lo encontré por azar. Hay libros que le encuentran a uno,

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