Agentes de inteligencia de Estados Unidos han contribuido de una manera probablemente decisiva a colocar a José Luis Rodríguez Zapatero en la cinta de transporte de los grandes escándalos, de la que pocos, muy pocos, salen indemnes.
No es ningún secreto. Consta en el auto del juez y ha sido confirmado desde Washington por el Departamento de Seguridad Nacional. La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (Homeland Security Investigations, HSI) ha aportado la información de mayor peso en la instrucción judicial en curso. Agentes del HSI adscritos a la embajada de Estados Unidos en Madrid lograron extraer los datos de un teléfono móvil intervenido al empresario venezolano Rodolfo Reyes, exdirectivo y accionista de la aerolínea Plus Ultra. Su contenido estaba cifrado. Los agentes estadounidenses lo resolvieron.
El material informático facilitado por el HSI a la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional española sustenta el relato que presenta a Rodríguez Zapatero al frente de una trama. No se excluye que el HSI puede aportar más información en las próximas semanas o meses. La trama de Zapatero es el concepto que estos días se está fijando en la opinión pública. El expresidente se halla ante un serio problema judicial y en el interior de un grave bache moral. Otro cráter radioactivo. El PSOE puede quedar herido de muerte. Quien pone el nombre, pone la bala. “Sí, bro, nuestro pana Zapatero detrás”, dice Rodolfo Reyes en uno de los mensajes descifrados por la inteligencia estadounidense. Lo hemos leído estos días en todos los diarios. En el argot venezolano y caribeño, pana significa compañero, colega, camarada.
El expediente Zapatero hace años que está abierto en Washington. En el desfile de la fiesta del 12 de Octubre del 2003, siendo jefe de la oposición, se quedó sentado ante la bandera de Estados Unidos en señal de protesta por la invasión de Irak. En abril del 2004, su primera decisión después de ganar las elecciones fue retirar las tropas que José María Aznar había enviado a Irak, concluida la invasión, para satisfacer a George W. Bush. Mil trescientos soldados volvieron a casa. En septiembre de aquel mismo año 2004, durante una visita oficial a Túnez, Zapatero dijo que otros países debían seguir el ejemplo de España y abandonar Irak, declaración que enfureció sobremanera a los gobernantes de Washington. Les molestó más esa declaración que la retirada de las tropas. En octubre del 2005, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, efectuó un gran encargo de material militar a España. Ocho patrulleras y doce aviones de transporte militar. La venta de los aviones fue vetada por Estados Unidos y hubo fuertes tensiones sobre el equipamiento tecnológico de las patrulleras, cuya construcción fue asignada a la empresa pública Navantia, en aquellos momentos con muy poca carga de trabajo. El pedido de Caracas calmó a los trabajadores de la bahía de Cádiz y la CIA abrió una investigación sobre los intermediarios venezolanos que acompañaron la firma del contrato, valorado en 1.200 millones de dólares. Fue el principio de una buena relación entre Zapatero y Chávez, con José Bono al frente del Ministerio de Defensa. Bono vive hoy retirado en la República Dominicana.
Zapatero ha ejercido labores de consultoría y asesoramiento, como otros expresidentes, pero lo ha hecho en dos áreas de alto riesgo en la actual guerra fría: Venezuela y China. ¿Ha realizado esa labor como su predecesores? ¿Cuáles son los límites? Esa es la cuestión, ese es el misterio, en un país que tiene pendiente legislar sobre los lobbies. Hay en Madrid grandes forcejeos al respecto; el proyecto de ley está paralizado desde hace meses en el Congreso. Después de concluir su mandato, Aznar visitó tres veces a Vladímir Putin en Moscú (2004, 2007 y 2016). El expresidente lo hizo público. Posiblemente hablaron del tiempo en Siberia, pero también es probable que comentasen otros asuntos. Nadie investigó a Aznar por ello. Putin aún no había ordenado la invasión de Ucrania. Ningún expresidente español se ha dedicado al voluntariado social al concluir su mandato.
Hay expediente Zapatero en Washington. Y hay expediente Sánchez. Este último se abrió en el 2020, bajo el primer mandato de Donald Trump. A la presidencia de Joe Biden tampoco gustó el pacto del PSOE con Unidas Podemos. Durante la crisis con Marruecos en el 2021 hubo mucha frialdad por parte del secretario de Estado Antony Blinken. Sánchez captó el mensaje, cambió de línea sobre el Sáhara, se reconcilió con Marruecos y pactó con los norteamericanos la ampliación de la base naval de Rota. La cumbre de la OTAN celebrada en Madrid a finales de junio del 2022 fue todo un éxito. Biden se mostró entusiasmado en el museo del Prado. Incluso Alberto Núñez Feijóo, recién aterrizado en la capital, felicitó al Gobierno. Qué tiempos.
Posteriormente, Sánchez ha desplegado el escudo anti Trump para recuperar la iniciativa política y protegerse de la alta toxicidad de los escándalos de Santos Cerdán y José Luis Ábalos. Se niega a pagar el 5% del PIB en defensa y lo dice en público, mientras otros primeros ministros europeos piensan hacer lo mismo y callan. Donald Trump ha reaccionado de manera furibunda y otros gobiernos europeos se han enfadado, al quedar en falso ante sus opiniones públicas. Es el caso de Italia. Alemania quiere un mayor compromiso de España con el gasto militar. El Gobiern español mantiene un fuerte enfrentamiento con Israel a propósito de Gaza y Líbano. Israel es otro adversario peligroso. Un expediente en Israel no es poca cosa. Sánchez fue el primer gobernante europeo en rechazar el ataque a Irán y poco a poco otros gobernantes europeos se fueron acercando a su posición. El pasado 14 de abril fue recibido en Pekín por el presidente Xi Jinping. Después de ese viaje, China está anunciando importantes inversiones en España para la fabricación de coches eléctricos. Al regresar de Pekín, Sánchez encabezó, junto con Zapatero, una cumbre de líderes progresistas en Barcelona, con asistencia de los presidentes de Brasil y México, en la que se puso en escena un frente de rechazo internacional a las políticas de Trump. Mientras se celebraba esa cumbre, la UDEF ultimaba su informe al juez con los datos aportados por los agentes del HSI después de desencriptar el móvil del empresario Reyes.
Trama Zapatero. En pleno escándalo, el embajador de Estados Unidos en España, Benjamín León, recibía el pasado viernes al líder de Vox, Santiago Abascal. Ambos se fotografiaron frente a las banderas de los respectivos países. América está cada vez más imbricada en la política española. Hernán Cortés es testigo de ello.
Enric Juliana Ricart

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