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ULTRACREPIDIANOS


Hace varios años, un día, descubrí como Quim Monzó la existencia de la palabra procrastinación: la acción de dejar para más adelante tareas que se deben atender con urgencia a base de dedicarse a otras más irrelevantes pero agradables. Más o menos por la misma época, con Quim Monzó, me encontré la palabra serendipia: Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.
En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias. Por ejemplo, el cometa Shoemaker-Levy 9 fue descubierto en 1993 gracias a una serendipia, y Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunas de sus hallazgos.
A solas descubrí un día otra palabra que define una nueva religión 'el pastafarismo' la religión del espagueti volador, aunque esa es otra historia.

Y hoy , en su columna de la Vanguardia, quien, sino Quim Monzó, informa de una palabra muy interesante que define 'el ultracrepidianismo', como el hábito de expresar opiniones o dar consejos en asuntos más allá del conocimiento de ellos mismos, o sea, 'el ultracrepidanismo, define a unos individuos que opinan públicamente de todo sin saber de nada. El problema es - tal vez porque la palabra es nueva -, que no he sabido encontrar ningún individuo o individua que sean susceptibles de ser calificados como ' ultracrepidiano' o 'ultrarepidiana', pues aquí, todo el mundo que opina lo hace, sea en el medio que sea, desde el profundo conocimiento del tema sobre el que opina o pontifica.
Quizás más adelante, cuando llegue a más conocimiento la palabra, empezaremos a encontrar dentro del mundo de la opinión algunos 'ultracrepidianos' o 'ultracrepidianas', aunque lo veo difícil. Por supuesto, en la blogosfera tampoco he encontrado a nadie de estas características.
 

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