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EL CASO DE LA BOLSA DE COLOSTOMIA



Dos agentes de la Guardia Civil, se enfrentan a dos años de prisión, después de haber discriminado y vejado a un hombre enfermo de cáncer en el aeropuerto del Prat por no hablar en castellano. Los hechos, que ocurrieron en 2019, llegan este jueves a juicio en el juzgado de instrucción número 3 del Prat de Llobregat. En Cataluña, sólo existe un precedente de un caso de discriminación lingüística que haya llegado a ser investigado por la vía penal. Charlier, que sabe hablar catalán pero no castellano, se vio obligado a bajarse los pantalones en público para mostrar la bolsa recolectora que lleva a raíz de una operación por cáncer de colon.

Los hechos ocurrieron en el año 2019, ya lo comenté en su momento, pero es bueno recordarlo ahora que los Guardias Civiles se enfrentan a una condena que seguramente no cumplirán, es lo que tiene no ser independentista, te ahorras muchos problemas con la Justicia. Para los de la ESO, los Guardias Civiles son unos seres esenciales que deben vacunarse urgentemente, antes que dependientas de supermercados, conductores, reponedores y otros que si son esenciales, y no parásitos.

EL CASO DE LA BOLSA DE COLOSTOMIA (17 de diciembre de 2019)

Un jubilado belga, que reside en Cataluña desde hace cuatro años, ha sido denunciado por la Guardia Civil por negarse a mostrar la bolsa de colostomía, artefacto por donde evacua la materia fecal, que lleva desde hace dos años a causa de una intervención por un cáncer de colon. Los hechos tuvieron lugar en el aeropuerto del Prat de Barcelona el pasado lunes día 9 de madrugada cuando Kris Charlier, de 70 años, se disponía a tomar un vuelo a Bruselas, según ha avanzado RAC1.

Todo se precipitó cuando llegó al arco de seguridad de la terminal 2. Los vigilantes advirtieron un bulto que se notaba a un lado de los pantalones (a la altura de la cintura) y le pidieron que se levantara el jersey para comprobar qué había debajo. "Les expliqué que no era posible, que en su día le operaron y que lo que tenía aquí era un estoma [bolsa de colostomía]", explica Charlier. Según su versión, los agentes no sólo hicieron caso omiso a sus explicaciones, exigiéndole de nuevo que se levantara el jersey, sino que además se mofaron de la palabra que acababa de pronunciar. Charlier continuó negándose. "No se lo enseño ni a mi mujer en casa, por lo que tampoco lo haré aquí en público". Fue en ese instante cuando los vigilantes decidieron llamar a dos agentes de la Guardia Civil que estaban a pocos metros de su posición. Los agentes recibieron la misma explicación. El jubilado belga afirma que, como había hecho antes con los vigilantes, se dirigió en catalán a los representantes de la Benemérita, pero a diferencia de los primeros, estos últimos le pidieron que les hablara en castellano porque no lo entendían.

"Soy flamenco, de Bélgica, hablo neerlandés, inglés, francés, alemán y catalán, pero no hablo castellano, aunque lo entiendo un poco. Hablo catalán para poderme entender con la gente que vive aquí. En mi pueblo [Bigues i Riells] todo el mundo habla catalán", les explicó. Pero, según él, los agentes no se mostraron muy receptivos: "Aquí estamos en España y se habla español", asegura que le respondieron.

Explica Charlier que los agentes de la Guardia Civil le exigieron que hablara en español, idioma que no domina este ciudadano belga. En este instante, y según la versión del afectado, los agentes le cogieron "del brazo", se lo llevaron a un "despacho" y avisaron a una patrulla, que llegaría "cinco minutos después con cuatro agentes más". Y todo ello, explica, aunque finalmente accedió a enseñarles "la bolsa con la caca".

En este lugar el hicieron desnudar completamente, "con excepción de los pantalones". Relata que en este momento, los agentes, entre ellos, hablaron de que no le "dejarían volar y que hablarían con el piloto para decirle que era demasiado peligroso para que subiera al avión".

La versión de la Guardia Civil se parece poco a la de Charlier. Fuentes de la Benemérita explicaron a La Vanguardia que, "como marcan los protocolos de seguridad", los vigilantes sólo le pidieron que mostrara el bulto que se le apreciaba debajo del jersey - "teníamos que saber con certeza lo que llevaba para garantizar la seguridad de todos los pasajeros y su propia", subrayan - y que a partir de este momento el pasajero" mostró una actitud agresiva". Dicen tener pruebas fotográficas que confirman su "actitud altiva". En este sentido, el afectado admite que, efectivamente, "hubo un instante" en que elevó "la voz" porque "estaba enfadado", y que en un momento de la conversación los llamó: '¿Desea ver la bolsa, desea verla!".

Las mismas fuentes también aseguran que es "absolutamente falso" que los agentes de la Guardia Civil le digan al viajero que "hablara en español porque esto es España". E incluso aseguran que uno de ellos, el jefe de turno de noche, "habló con él en francés". Charlier confirma este extremo pero matiza que "fue ya hacia el final, cuando todo había sucedido".

Tras permanecer una hora con los agentes de la Benemérita en el despacho, y que le registraran sus maletas, los policías le devolvieron su carné de identidad y la tarjeta de embarque. A partir de ahí, pudo acceder al avión sin problemas. Pero justo antes de despegar, cuando ya estaba instalado en su asiento, personal de Ryanair (la compañía con la que volaba) lo invitó a bajar de la aeronave. Finalmente, se quedó sin poder viajar. Y no sólo eso, volvió a Bigues i Riells con dos denuncias administrativas bajo el brazo: una por desorden público y otra para negarse a cooperar. 

Las fuentes de la Guardia Civil consultadas por esta redacción advierten que fue "el piloto quien decidió que el pasajero no viajara" después de que la Guardia Civil le informara de lo ocurrido previamente: "Se informó al comandante, como estipula el protocolo y los planes de seguridad, de la presencia de un pasajero conflictivo, sin dar más detalles". Charlier, acompañado por miembros de la Plataforma por la Lengua, ha presentado este mediodía ante la Delegación de Gobierno en Barcelona una denuncia por los hechos."

Vistas las experiencias de casos anteriores, si alguien cree la versión de la Guardia Civil, que se lo haga mirar, ahora entenderéis el chiste en que alguien se preguntaba porque los Guardias Civiles patrullaban de dos en dos: pues porque uno sabía leer y el otro escribir. 

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CAMBALACHE



“Mi poca fe es solo para la gente honesta que no tiene patria” - ¿Edad? Escasa. Soy de Barcelona. Soy abogado. Casado con Ana, tenemos dos hijos, Pau (21) y Javi (19). ¿Política? No nos va a mejorar. ¿Religión? Ateo, pero si hay Dios no estaré en contra. Me gusta beber, fumar y hablar con mujeres, entreno en un ring y escribo sobre rock&roll - Javier Melero - abogado.

Quedamos con Melero en Belvedere, su coctelería de cabecera (sin desmerecer ninguna otra de las del Eixample barcelonés, su pueblo , donde le fían en las tiendas y le saludan al pasar). Desfilan con sus nombres esas coctelerías, bares, restaurantes y algunas personas en escenas (tórridas varias: ¡esa cita con una juez...!) de Cambalache (Ariel), relato con hechuras de novela que narra peripecias suyas “en la España de Pujol”. Veo a un abogado matador con querencia a bares para destensarse de tribunales, a un Bogart, a un cronista curioso por naturaleza (y casi temerario), ilustrado y sarcástico, a un descreído al que salvan del nihilismo unas pocas complicidades humanas... y todos los placeres que la vida nos brinda sin querer. Víctor M.Amela le entrevistó en la vanguardia.

- De dónde viene su familia?

Jordi Pujol lo pregunta siempre: del Matarranya, Teruel.

- ¡Nuestra Toscana!

Pujol me bendice como catalán integral porque allí hablan catalán, que llaman chapurreau . Pero yo soy del Eixample, y no podría vivir en otro sitio.

- Evoque una escena de su niñez.

Cine Oriente, verano: una película del Oeste, se descorre el techo... y veo las estrellas.

- ¡Cine de verano en pleno Eixample!

Luego fue cine X , hoy sex shop : el mundo va a peor, aunque no voy a dramatizar..., considerando que venimos de Auschwitz.

- ¿Que quería ser de mayor?

Historiador. De historia hablo con Jordi Pujol: que si Pétain, que si De Gaulle, que si el káiser Guillermo II era o no era homosexual... ¡Ah, qué charlas más buenas!

- ¿Desde cuándo Jordi Pujol y usted se ­conocen?

En 1976 yo tenía 18 años, era botones en Banca Catalana... y me tocó llevarle un sobre. Me preguntó mi apellido, de dónde era...

- ¿Qué pensaba usted de Jordi Pujol?

Que era un burgués y un borde. De joven no había nadie más a la izquierda que yo.

- ¿Qué impresión se llevó de Pujol?

Un hombre solo.

- ¿Y qué impresión tiene hoy de él?

Un hombre solo.

- Tiene familia.

Pero no tiene grandes aptitudes como padre, marido, tío, hermano: las tiene únicamente para las ideas, la política, la historia...

- ¿Cuándo volvió a tratarle?

Trabajé en los 90 en una institución de la Generalitat y me tocó escribirle un discurso: apenas lo retocó (solo cambió “España” por “Estado español”). Y, ya desde el 2012, como abogado, he llevado casos de su familia.

- Por cierto, habrá juicio a la familia Pujol como “organización criminal”...

Qué soplapollez: que dos familiares delincan no implica previo concierto para delinquir.

- ¿Qué ha sido lo más duro para Pujol?

Uno: soñaba que su hijo Oriol le sucediera, y se derrumbó al verle apartado de la política por el caso ITV... Y dos: difundir su propia confesión pública en el mes de julio del 2014.

- Pedía perdón por haber ocultado pasta.

Le desaconsejé confesar, ¡que aquí solo perdonamos a los muertos! Pero siguió adelante.

- ¿Por qué cree usted que no le hizo caso?

Como campeón de la moralidad pública que él había proyectado ser... sintió sobre sí el enorme peso de la culpa, junto al imperativo de contrición, dada su formación cristiana.

- ¿Tiene Pujol más dinero escondido?

Cinco millones de euros, confesó, y no hay más. Cada catalán creerá lo que desee, claro.

- ¿Esa confesión detonó el procés ?

Lo detonó que desde el 2003 Pasqual Maragall pretendiese adelantar a Pujol por el carril del nacionalismo. Eso provocó dos cosas: se fundó Ciudadanos y Pujol se extremó.

- ¿Hacia el independentismo?

Sí, en competencia con ERC. Y esa puja nacionalista... le dio mucha vida a Ciudadanos.

- ¿Le tentaron para meterse en política?

Soy narcisista, insolidario y no me va el trabajo en equipo: ¡no funcionaría, está claro!

- Y defendió a dos consellers independentistas en el juicio del procés , en el 2019.

Meritxell Borràs, absuelta: no desvió recursos al 1-O. Quim Forn: cárcel por sedición.

- “Juicio justo, sentencia injusta”, opinó.

Lo dice Amnistía Internacional: el juicio fue un artefacto procesal impecable. Pero... ¿sedición? ¡No! El 20-S y el 1-O solo hubo disidencias masivas sin violencia suficiente.

- ¿En España hay o no hay justicia?

Hay justicia. Mejorable, siempre. Mire, los políticos nacionalistas catalanes hicieron su gran aportación: el juez Pascual Estevill...

- Insuperable corrupto, sí. Y, oiga, ¿es usted un nacionalista español?

Quite, quite... Una nación –y me acojo a Renan– es un grupo de personas mintiendo colectivamente sobre su pasado.

- Pero ahí está ¡España!, ahí ¡Catalunya!

Mitos ordeñados en el siglo XIX. Cada nación ridiculiza a otras, y todas tienen razón.

- El 80% de catalanes, autodeterministas.

¡Qué mentira! Un fake repetido machaconamente... hasta que un día un 80% imploremos ¡por puro agotamiento! un referéndum.

- Con un Estado propio, ¿los catalanes mejoraríamos nuestro bienestar?

¡Gran acto de fe! Mi poca fe la reservo para mis hermanos filosóficos de los bares y para la gente honesta que no tiene una patria.

- Los españoles, ¡qué desastre!, le dirán.

Tras la muerte de Franco he compartido fraternalmente con compatriotas luchas, ilusiones, decepciones, engaños: ¿convertiré hoy a mis hermanos en extranjeros? ¡Nunca!

- Resuma sus principios, Melero.

Entre la persona y sus ideas..., ¡la persona! Y sin tomarnos muy en serio, por supuesto.

- ¿Avanza el mundo, Melero?

Se va a tomar por culo, como siempre, pero tampoco eso tiene demasiada importancia.

- Algo juzgará importante, Melero...

Sí, unas piernas muy largas en la penumbra (cuando no había pubis depilados).



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LOS MUERTOS NO SE CUENTAN


La campaña para las elecciones de Madrid, cuyo tono general abochorna, porque los extremos, para no desaparecer, han impuesto su radicalismo primario, y binario entre comunismo y fascismo. UP comprende y apoya a “grupos antifascistas” que revientan con violencia mítines de VOX, al que consideran parte de “la derecha criminal” cuando se trata de un partido legal con perfecto derecho a exponer su ideario, mientras la candidata de VOX se jacta de haber expulsado de un debate al candidato de UP y vaticina que pronto también le echarán de la política nacional, como hemos sabido que así será a partir de ayer por la noche. Los extremos son diferentes pero se tocan. En la campaña han sobrado descalificaciones toscas y no se han debatido ni ideas ni programas. Los sobres con balas son un paso más que nos desliza hacia la infamia. Que en los debates falten ideas y sobren insultos y eslóganes es algo a lo que por desgracia estamos acostumbrados. 

Nuestros políticos son de bajo nivel intelectual y algunos también de baja catadura moral. Pero son los que hemos elegido y hay que respetarlos hasta que los cambiemos por otros. Deberíamos exigirles, eso sí, que aprobaran todos un cursillo de Democracia, cuatro ideas sobre el respeto por el adversario, la división de poderes, el estado de Derecho, las libertades y derechos individuales, la importancia de negociar las diferencias y no imponer la propia voluntad. Y aprovechar para explicarles también cosas tan básicas como que no es democrático violar las leyes que no gustan ni desobedecer la Constitución, organizar referendos ilegales o promover la desobediencia civil. Porque al despreciar los usos democráticos los políticos están atizando la polarización creciente que vivimos, un frentismo que querríamos olvidar y que no augura nada bueno, como se ha demostrado con la victoria aplastante de ayer en la Comunidad de Madrid de un ser execrable y amoral como Isabel Díaz Ayuso. Es la economia estùpidos ha sido la bandera de Isabel Díaz Ayuso, Libertad, salvar la economía por encima de todo, y si bien Ayuso ha salvado negocios, lidera con mucho las muertes de ancianos y los contagios. Aunque igual ese es un detalle sin importancia, ya advertia Bartolomé Soler a Gironella que los muertos no se cuentan.

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LIBERTAD O MÓVIL



Estoy seguro de que sabe donde está el libro de familia. En el cajón, junto a los pasaportes o bajo de calcetines, bragas y calzoncillos. Así lo indicaba un estudio hace años, aunque no tantos como los que este libro lleva entre nosotros: nació en 1915 y contiene los datos de nuestra vida civil. Pues bien, el libro de Familia analógico, se acabó. No se formalizará un solo libro de familia más en toda España, al menos en el formato habitual. Adiós a aquel papel de mala calidad y tapas azul cobalto con letras doradas, adiós al sello en seco del Ministerio de Justicia. El sustituirá un registro electrónico individual donde podremos consultar nuestros datos.

No sé si el Libro de Familia digital será capaz de ser tan personal, sin aquella caligrafía antigua, las faltas de ortografía del funcionario de turno. Ya no habrá la posibilidad de errores de transcripción (espero) como la familia de mi mujer que una parte llevan el apellido Hilario y el otro Lario, por eso de Bés y Lario, y que el funcionario caligrafista corrigió por Bés Hilario, en unos sí y en otros no.

Y así es como poco a poco se van cargando nuestra identidad analógica. Sí, ya sé que será mucho más cómodo, que en caso de separación nadie podrá secuestrar el libro, y en caso de incendio continuaremos fichados y no huérfanos de filiación civil. Además, el nombre en singular, libro de familia, como título es anacrónico, pues actualmente hay muchas clases de familias, no sólo la de toda la vida que tanto añora la Iglesia católica.

Y es que todo va por ahí, ayer me pusieron la segunda dosis de la vacuna, pregunté a la enfermera como podía demostrar que ya estaba vacunado. Respuesta de manual: Vaya a la página lamevasalut.cat y allí se podrá bajar el documento que valida que ha sido correctamente vacunado. Como no tengo impresora, me tendré que bajar el certificado al móvil, a ver si me salgo, y si no a esperar que venga alguna de nuestras hijas en casa para que me lo baje. Protesto Señoría: Del mismo modo que me dieron un papel para vacunarme la segunda vez, ¿no me podían dar uno que diga que ya estoy vacunado? . ¿No saben los de la Generalitat en funciones de disfunciones eternas que hay gente que no tiene ordenador ni móvil?. Libertad o móvil, esta es la diferencia.

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FASCISTAS



El filósofo Leo Strauss afirmaba que, se hablara de lo que se hablara, al final se llegaba a un punto en el que aparecía Hitler. Por eso aconsejaba, para mantener un debate medianamente inteligente, evitar la falacia de la reductio ad Hit­lerum : ¡Un punto de vista no queda refutado por el mero hecho de que, casualmente, haya sido compartido por Hitler! Supongo que les vendrán a la memoria infinidad de ejemplos al respecto. Hitler no fumaba, era vegetariano y le gustaban los niños, lo que no es razón suficiente para ponerse a fumar, comer carne o soltar algún sopapo a las pobres criaturas.

Es algo parecido a lo que define la ley formulada por el juez Mike Godwin a propósito de internet cuando asegura que “a medida que una discusión en internet se hace más larga, la probabilidad de que se haga una comparación con Hitler o los ­nazis tiende a 1”, es decir, al cien por cien. El momento en que eso ocurre, según nos ­dice el matemático Piergiorgio Odifreddi, se llama punto Godwin , y es la indicación de que se han empezado a decir estupideces, lo que, por otro lado, no tiene nada de extraño: en la composición del universo hay más estupidez que hidrógeno, lo que digo sin el ­menor pesimismo, tan solo con afán descriptivo.

A partir de la campaña madrileña, la ‘reductio ad Francum’ ha mutado en una ‘reductio ad fascismus’. Ni que decir tiene que también en España tenemos, aunque más modestamente, nuestra propia versión de tales vicios intelectuales; la que podemos denominar como reductio ad Francum , que vale para tachar de franquista cualquier cosa que se oponga al marco mental en que nos sin­tamos incluidos. Tanto da que se trate de los toros, la caza de la perdiz, veranear en Quintanilla de Onésimo, las películas del gran Mariano Ozores o las resoluciones de los tribunales que no sintonizan correctamente con nuestro mayestático e inatacable punto de vista.

El comodín del franquismo resulta especialmente útil para una clase política dotada de una legendaria habilidad para inventar problemas y, acto seguido, proceder a agravarlos. Lleva a una situación en la que ya no es necesaria la crítica de un comportamiento o una ideología por su alejamiento de los parámetros de lo razonable o lo civilizado, de lo justo o de lo socialmente beneficioso. Basta con la descalificación echando mano de nuestro difunto tirano, un tipo que si no llega a ser por el hecho biológico se hubiera pasado unos cuantos años más inaugurando cosas y apareciendo en el ¡Hola! con toda la parentela.

Pero lo más interesante es que, muy especialmente a partir de la campaña electoral madrileña (ya saben, la que ha precedido a las elecciones que hoy decidirán el destino de la galaxia y de cualquier ser vivo), la reductio ad Francum ha mutado en una reductio ad fascismus francamente vistosa, por la cual, hoy por hoy, España parece adolecer de la mayor dotación de fascistas por metro cuadrado del planeta. Desde su tumba en Predappio, Mussolini no debe de salir de su asombro ante este éxito sobrevenido. Afortunadamente, por cada fascista detectado aparece simultáneamente una nueva legión de antifascistas con lo que al final se mantiene el equilibrio de la Fuerza , aunque sea a costa de que resulte difícil entender cómo cabemos todos aquí.

Lo que ocurre es que cuando se empieza a calificar al otro de fascista lo difícil es parar. Así, resultará que es fascista la señora Monasterio, aunque no forme parte de un partido ilegal ni esté cometiendo ningún delito de asociación ilícita, ni pretenda imponer un Estado totalitario que prohíba el pluralismo político y prescriba el exterminio de minorías consideradas agentes ­patógenos. No, la señora Monasterio ingresará en la categoría de fascista por la sencilla razón de que así tienen a bien calificarla sus oponentes y, claro, como es fascista, de nada hay que debatir con ella. Una fórmula de éxito perfectamente descriptible y que tiene como efecto engordar a Vox, de la misma manera que el miedo engordaba al payaso Pennywise de It .

Por el mismo precio también se puede tachar de fascista a la señora Ayuso, aunque lo más atentatorio contra la democracia liberal que haya emprendido sea permitir tomar cañas por la tarde. De hecho, y aprovechando la ­foto de Colón, se puede llegar a tildar de fascista hasta al señor Bal, un sufrido socialdemócrata que cada vez se parece más a un personaje ­salido de El entierro del conde de Orgaz .

Como ustedes comprenderán, ahí no acaba la cosa. A la que critique la política de comunicación de algún medio, el señor Iglesias también será calificado de fascista (aunque observo que la prensa de derechas tiene más tendencia a asimilarlo con el nazismo, el estalinismo o el terrorismo, según los días). También los independentistas catalanes –de los que se dice que manipulan a los niños en las escuelas, abducen a los ciudadanos con una política totalitaria, prohíben el pluralismo y manipulan los medios de comunicación– son etiquetados, según el medio, de fascistas o de norcoreanos, y así sucesivamente.

Aunque lo más probable sea que España no esté llena de fascistas y lo que ocurra es que ya no cabe ni un tonto más. -Xavier Melero - lavanguardia.com

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ESPAÑA


De todos los países de Europa, el predilecto de Cioran, su obsesión, su límite y su infierno, era España. Leyéndolo, él, hace necesario que un país como España exista. En mística y en blasfemias, en fanatismo, en este sentido trágico de la vida, sangre, ímpetu y desesperanza, en azar y fatalismo, tienen las raíces más largas y más profundas que cualquier otro país: han llevado a su límite la experiencia de vivir, han transgredido todos los límites, todo es excesivo. Lo que mejor podría definir todo esto son los toros, impensables fuera de España, ellos son en sí este sentido trágico, fatalista, fanatismo religioso, sangre, muerte. No se puede entender España si no se entienden los toros. 
Quien si ha entendido la importáncia de los toros es Isabel Díaz Ayuso. La Comunidad de Madrid ofrecerá hoy con motivo de la celebración del 2 de mayo en la plaza de toros de Las Ventas un festival taurino de carácter benéfico que supone el regreso de esta actividad a la región tras el parón producido por la pandemia. A este festival taurino asistirán unas 6.000 personas, que deberán utilizar mascarilla y permanecer sentados en todo momento. Además, entre los grupos de personas que adquieran localidades conjuntamente (un máximo de seis) deberá existir, al menos, una localidad vacía, tanto por la fila delantera como por la trasera y a ambos lados del grupo.utilizar mascarilla y permanecer sentados en todo momento. Además, entre los grupos de personas que adquieran localidades conjuntamente (un máximo de seis) deberá existir, al menos, una localidad vacía, tanto por la fila delantera como por la trasera y a ambos lados del grupo. Pueden criticarla cuando quieran, mofarse de ella y de sus extemporáneas y a veces surrealistas declaraciones, però esta señora es más lista que el hambre. Ella o M.A.R. su peculiar spin doctor. 
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LOS SINDICATOS SE VAN DE PASEO


El día 1 de mayo por si alguien aún no se había dado cuenta, es aquel día del año en que los representantes sindicales se ponen la americana de pana o el jersey viejo y salen a la calle con sus pancartas a reivindicar la nada, que es lo que hacen el resto del año, nada. Bueno, eso sí, cobrar del estado por indolentes y para hacer el vago que es su estado natural y condición indispensable para ser sindicalista. Actualmente, claro, antes había sindicalistas de verdad, pero es una especie que con el paso del tiempo se ha extinguido.
A modo de inventario recordar al maestro Fuster cuando decía: Un sindicato que está en manos de los de arriba - sean éstos los que sean - será siempre un instrumento de opresión clasista.

En este vídeo se puede observar al enlace sindical de la banda de NEW ORLEANS. Es el de la camiseta roja. Me queda la duda de si está meditando o ha traspasado.


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PAYASOS, TENORES Y JABALÍES



En España la política está demasiado polarizada y crispada. Pero no más que en otros países. Recordemos a Pío Cabanillas: "¡Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!". O el republicano Estanislau Figueras a sus ministros: "Señorías, les seré sincero: estoy hasta los cojones de todos nosotros". O aquello de, hay amigos, enemigos, saludados y compañeros de partido.

El fenómeno no es nuevo, ya José Ortega y Gasset acertó a decir la siguiente frase en una sesión de las Cortes de 1931: “No hemos venido aquí a hacer el payaso, el tenor ni el jabalí”. Viendo lo que acontece en cada sesión del Congreso, podríamos creer que las tres especies siguen en la Cámara. Especialmente, los jabalíes, término que pasó a aplicarse a los diputados que promovían escándalos o aporreaban los pupitres para impedir que se escucharan las intervenciones de los oradores. Algunos incluso acudían a las sesiones provistos de silbatos para abroncar a sus adversarios. Su portaestandarte era el ministro de Justicia Álvaro de Albornoz que enarbolaba lemas como “no más abrazos de Vergara, no más pactos del Pardo… si creen que pueden hacer la guerra civil, que la hagan” para justificar la disolución de la Compañía de Jesús, la supresión del presupuesto de Culto y Clero y demás medidas contra la Iglesia. 

Lo curioso es que los jabalíes se sentían orgullosos de ser calificados con este mote, así que no es de extrañar que en cada partido, aún en nuestros días, haya quien se considere como tal para hacer méritos ante la dirección. 

¿De qué viene la crispación de ahora? Políticos que han compartido escaño y han comido juntos se lanzan demonios por la boca. La causa no es la oposición derecha/izquierda: hace tiempo que no queda claro este concepto. Ni la persistencia de las dos Españas, y menos hay que atribuir la polarización a cuestiones de familia o religión. Tampoco la geografía, por ser unos del centro y otros de la periferia. Y sigue habiendo, sí, ricos y pobres, explotadores y explotados, pero no es la causa de la contienda. Se habla de la psicología cainita del pueblo español, lo que no deja de ser un tópico. El rencor y odio como la estupidez son universales, lo que pasa es que la política aparte de judicializarse, se ha futbolitzado, como consecuencia la política hooligan del insulto, de la descalificación está a la orden del día y tiene que ver con la falta de formación democrática en España y, sobre todo, en la dificultad de aceptar del pluralismo, de intentar entender al otro, o al menos escucharlo y tratar de rebatir sus argumentos con otros argumentos, pero para eso es necesario un nivel democrático y intelectual del que carecen nuestros políticos, que con sus limitaciones transforman el parlamento en un gallinero. La estofa es baja, muy baja y sólo faltaban los de VOX para acabar de bajar el nivel. Por eso los ciudadanos llegados a este punto, nos identificamos con el bueno de Estanislau y les decimos a esta tropa de correveidiles, Señorias, estamos hasta los cojones de todos ustedes. 

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LA GENERACIÓN SILENCIOSA



A los nacidos entre 1926 y 1945 se nos considera la Generación silenciosa; a mí, por un año me tocó, pues si hubiera nacido en 1946 sería de la generación de los Baby boomers, que apetece más, y hace más moderno con el anglicismo que ya se ve que viene de viejo.

Se nos ha acusado a menudo a los que éramos jóvenes en los 70's de ser excesivamente trascendentes, cuando no esotéricos, preocupados por la quintaesencia de las cosas, demasiado concienciados socialmente, utópicos o de vivir en las nubes, rebeldes del no posible o apóstoles de la demagogia. Una pizca de todo hay, y es cierto que andábamos sobrados de inocencia, también un poco mareados con onirismos hinduistas, humos mareantes y una enorme capacidad de absorber todo cuando llegaba a nuestros sentidos, viniera de donde viniera y siempre y cuando no fuera excesivamente lógico. Nos dejamos perder por caminos confundidos y dejar también tomar el pelo por más de uno (Lobsang Rampa y algún otro), pensamos que era posible el retorno de los brujos, y que existía un realismo fantástico, que todo era posible si se creía firmemente, que se podía cambiar el mundo y encontrar la playa bajo los adoquines, que se tenía que prohibir prohibir y que podíamos conseguir ser unos seres libres. Y más cosas en las que creíamos que incluso da un poco de vergüenza recordarlas ahora que han pasado todos estos años. Quizás absorbimos demasiada información en poco tiempo, pasaron demasiadas cosas en aquellos años de nuestra juventud, todo era nuevo y se movía a toda prisa, todavía no habías acabado de digerir una experiencia cuando ya aparecía una nueva, además a todos los niveles, musical, cinematográfico, literario, sexual, social... Todo ocurría con una enorme rapidéz, solapándose a menudo, y finalmente resultó de mal digerir y no fuimos capaces de salirnos con la nuestra, acabando perdidos en medio de la superficialidad actual, seducidos por los cantos de sirena del bienestar y confundidos al no entender que habíamos hecho mal o que no habíamos sabido hacer lo suficiente bien. Y han pasado cuarenta años de aquellos sueños rotos o desperdiciados, todo ha seguido igual o peor, no se ha alcanzado casi ningún hito de los perseguidos, al contrario, cada vez disfrutamos de menos libertad y estamos más fuertemente vigilados, por no decir sometidos por unos Estados obsesionados (aparentemente) por nuestra seguridad, que hacen que ésta peligre todavía más y sea más dificil de preservar nuestra intimidad. Después de cincuenta años como suele pasar y ya viene viejo, queríamos comernos el mundo y éste se nos ha zampado, engullidos por la maquinaría burocrática capitalista que nos ha relegado a ser uno más, dentro de la nada que somos los ciudadanos, en medio de este engranaje pernicioso que compra voluntades e ideas con el poder del dinero y la aparente seguridad. Queríamos la libertad y acabamos pagando una hipoteca a treinta años para vivir en 70m2, (suspendidos en el aire normalmente), consumiendo como posesos y yendo de vacaciones a lugares inverosímiles.

Decía no recuerdo quién que si hasta los treinta años no eres anarquista eres un idiota y si lo eres a partir de los treinta también lo eres. Esto no quiere decir que no haya habido avances en muchos aspectos, pero no llegaron a colmar las expectativas que se generaron, ni mucho menos, a pesar de ello, sigue vigente aquello de que cualquier tiempo pasado fue peor. En el fondo, el problema de mi generación es que ya no somos anarquistas pero se nos ha quedado igualmente cara de idiotas, y sigue estando todo por hacer, o casi, pero también hay que decir que todo es, todavía... posible.
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LA MORENETA NO ES NEGRA


Hoy 27 de abril, festividad de Nuestra Señora de Montserrat, los fieles elevarán sus oraciones para que la patrona de Catalu­nya lo arregle todo: pandemia y política. Servidor, con mucha curiosidad y menos fe, delega todas sus esperanzas en esas plegarias porque, si no es por intervención divina..., recuerden vuesas mercedes que todo un Conseller de izquierdas, o sea 'rojo' como Baltasar rezó a la Moreneta para que trajera la lluvia durante la sequia de hace unos años.

A la Virgen parece ser que la encontraron unos pastorcillos, en el año 880. Sonaba música celestial y la siguieron hasta la cueva. Crecimos creyendo que con una Virgen negra los catalanes éramos pastoralmente multirraciales y el colmo del ecumenismo, otro hecho diferencial. Pero, la Moreneta nunca fue negra. El caso es que la virgen era blanca. Hace exactamente veinte años la abadía benedictina encargó un estudio; concluía que la imagen, del románico, fue realizada en madera de álamo. Pero como la pintura que se utilizó contenía mucho plomo acabó por oscurecerse. También se dijo que el humo de las velas encendidas por los fieles ayudaba. ¿Solución? Decidieron bañarla en color castaño. Otra versión más actual dice que no es que sea negra, es que é un luná, que diria Bito Manué.

Montserrat es un nombre que ya no se pone a las niñas, como Maria o Josep, o Antoniu, estamos oor las Nereas, Jeniffer y otros. Son los signos de los tiempos que todo lo desnaturalizan. Pensábamos que teníamos una patrona negra y era un lunar, otro mito que se desmorona. A ver si el timbaler del Bruc en vez de tocar el tambor se tocaba otra cosa el muy guarro.



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RELAXING CUP OF CERVEZA,

 


Mientras Trump desabrochaba sin reparos sus instintos de macho malcriado e invitaba a sus votantes a hacer lo que les viniera en gana, las izquierdas europeas se convertían al moralismo, portadoras de una visión restrictiva de la existencia. Si Trump se las daba de bromista y sobón, invitaba a comprar armas y relativi­zaba el racismo, la izquierda exigía depuración del lenguaje, se apuntaba a todas las reivindicaciones identitarias (raciales o de género) y buscaba causas de indignación bajo las piedras, empezando por las estatuas del pasado. El coronavirus ha acentuado todas las innovaciones embrionarias: del teletrabajo a la medicina digital o al boom de las empresas repartidoras de comida. También ha acentuado una tendencia inicialmente americana: la derecha es la nueva representante de la alegría de vivir, mientras la izquierda, quejosa o irritada, quisiera someter la vida a una constante constricción moral. Si Trump hablaba por los codos sin miedo al qué dirán, las izquierdas exigen atar a la lengua inmensos diccionarios inclusivos para no herir las susceptibilidades de las minorías. La derecha habla sin reparos, la izquierda somete el lenguaje a una gimnasia de culpa y coerción.

Sirva el lenguaje como ejemplo y marco del nuevo reparto de papeles. La derecha española ataca a los adversarios sin miedo y se ríe, no ya de las balas de cetme, sino de las certidumbres apocalípticas que abandera la izquierda. Cambio climático, condición femenina, inmigración o identidades minoritarias son de­fendidas religiosamente por la izquierda. La derecha se enfrenta a las injusticias o al futuro climático con ánimo descreído o provocador. La izquierda convierte las ciudades en un galimatías idealista: ciclistas y tráfico, negocios y naturalismo, patinetes y turismo, urbanismo táctico. La derecha celebra la ciudad como eje de negocios, coches y fiesta sin complicarlo más. La izquierda regaña, moraliza, se indigna, condena, se ofende. Siempre ve la parte más triste y negra de la realidad. La derecha celebra el dinero, no reprime la ambición, invita a la gente a pasarlo bien y a despreocuparse del futuro.

Ayuso capta el aire del tiempo, como años atrás lo captó Iglesias

La derecha se sabe pecadora (corrupción), pero prefiere irse de rositas. La izquierda se cree redentora de la humanidad y describe el mundo como un valle de lágrimas. La derecha es festiva y promueve el carpe diem. La izquierda es depresiva, anuncia desastres y quisiera impedirlos con prohibiciones. La derecha da por hecho que los votantes son imperfectos y no pretende corregirlos, al contrario: surfea sobre el egoísmo constitutivo de la condición humana. La izquierda no tolera ningún vicio social: se ha vuelto puritana, predica desde el púlpito con rictus de inquisidor. En plena pandemia, Colau ha querido cambiar a los ciudadanos complicándoles la vida: prohibiendo coches contaminantes y desbarajustando el urbanismo. En plena pandemia, Ayuso ha querido suavizar las restricciones, ha procurado que corran el dinero, la cerveza y las tapas.

Este artículo no es una tesis ideológica. Es ciertamente una simplificación, pero intenta describir el aire del tiempo después de meses de restricciones de covid. En plena crisis del 2008, la respuesta darwinista (salvar a los bancos, bajar un 25 por ciento el precio del trabajo y dejar que los jóvenes universitarios emigraran o se dedicaran al reparto de pizzas) suscitó un clima popular de indignación, que dio lugar a Podemos. Pues bien, después de un año y medio de pandemia, la masa civil no quiere recordar a los muertos, sino regresar a la vida alegre. Ayuso capta el aire del tiempo, como años atrás lo captó Iglesias. Mientras las tres izquierdas recuerdan a los muertos, Ayuso sirve cerveza. Los tiempos han cambiado. Hoy la gente quiere juerga, no funerales. ¿Y los futuros desastres? ¡Que apechuguen los nietos con la herencia! - Antoni Puigverd - lavanguardia.com

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¿CUÁNTO CUESTA, DE VERDAD, UN MENA?



Esta semana ha aparecido en Madrid un cartel con este texto, "Un MENA, 4.700 euros al mes. Tu abuela, 426 euros al mes". Un mena nos cuesta 4.700 euros al mes. Sí, y en algunos casos mucho más. Y eso mismo nos cuesta un menor no acompañado español. 

Comentaba el otro dia a raíz de este cartel de VOX, que la extrema derecha es capaz de detectar los problemas pero incapaz de aportar soluciones, se queda sólo en la punta del iceberg, y precisamente en este asunto de los Menas no andaban tan desencaminados en su denuncia. En este artículo Lucía Etxebarria, analiza el conglomerado de centros de protección dem menores de España, y el resultado de este análisis es más que preocupante. Con los Menas tenemos un problema, un serio problema que nadie tiene ningún interés en resolver, ni la derecha ni la izquierda.

En España hay 1.104 centros de protección de menores. El 82% están manejados por entidades privadas. A raíz de la ley del menor de 2000, que permitió privatizarlos, surgió un "entramado empresarial alrededor de los menores", en palabras del abogado José Antonio Bosch. "Un modelo que mercantiliza a los niños". Es decir: múltiples asociaciones sin ánimo de lucro que cobran por gestionar estos centros.

El escándalo de las menores en Baleares, que se prostituían por unos zapatos; o de la niña abusada por el educador social que debía protegerla, que casualmente era entonces el marido de la presidenta (de izquierdas) de una comunidad, y cuyo caso se encontró con miles de trabas y obstáculos para ser denunciado por parte de la Administración, representan la punta de un iceberg: ya en 2009 Julio Rubio, educador social y escritor, avisaba de que las menores en centros de acogida "pagaban" a los encargados de su custodia con favores sexuales, a cambio de un mejor trato y/ o permisos para salir del centro.

Desde la aprobación de la ley del menor de 2000, varias empresas y entidades se han llevado calentitas las adjudicaciones de centros de tutela, tratamiento y reforma de menores. Empresas que se han enriquecido porque la Administración se desentendía de la supervisión y cuidado de los menores. En abril de 2008, por ejemplo, se adjudicaron 300.000 euros mensuales por contrato a la empresa Levantina de Seguridad, para que se ocupase de la vigilancia de dos centros de acogida destinados, principalmente, a menores extranjeros no acompañados. ¿Y quién se llevó el sustancioso bocado? Pues José Luis Roberto, líder del partido de ultraderecha España 2000. Un ciudadano que llamaba a «luchar contra la invasión de los inmigrantes musulmanes que representan un peligro, una pérdida de nuestra identidad y de nuestra seguridad», mientras se suponía que debía proteger, precisamente, a menores migrantes musulmanes.

Si esto no les prueba que empresas privadas han encontrado en la gestión de centros de menores un gran pastel a repartir, sin que les importe mucho ni poco el bienestar de esos menores, es que ustedes son muy escépticos. La residencia universitaria Palacio de Barradas, una de las más caras de Madrid, ofrece a sus estudiantes alojamiento en habitación individual y pensión completa por 1.070 euros al mes. ¿Cómo puede ser que alojar a un menor en un espacio mucho menos lujosos, en dormitorios comunitarios, y con una comida de batalla, cueste cuatro, cinco veces más que eso? Sí, vale, en los centros de acogida hay seguridad y educadores, me dirán ustedes. Pero es que los educadores no están precisamente bien pagados. Cobran unos 15.000 euros al año.

Cuando el cuerdo señala la luna, el loco mira el dedo. A nadie le interesa hablar del escándalo que supone que se mercantilice con menores en situación de extrema vulnerabilidad. Lo que importa a la derecha es que el 30% de ellos sean marroquíes. Y lo que le importa a la izquierda es que el dinero no les llega directamente al bolsillo de los menores. Pero está claro que lo que no le importa a ningún partido son, precisamente, los menores vulnerables.

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ORGULLO ESPAÑOL


El problema de España no es Catalunya, es España misma y su idea de nación homogénea e hipercentralizada en un Madrid mastodóntico. 
España no es una nación, nunca lo fue y no lo puede ser por medios democráticos: es un estado que afirma ser nación y para ello está envileciendo a la población con un nacionalismo brutal - Suso de Toro - eldiario.es

Nos enseñaron con un entusiasmo muy sospechoso que los súbditos del Reino de España deberíamos estar orgullosos de haber dejado atrás una dictadura y haber construido una democracia ejemplar y etcétera. Pero nunca me sentí orgulloso, sabía perfectamente igual que cualquiera que tuviera uso de razón entonces que no era cierto. Franco murió en la cama luego de firmar sus últimas penas de muerte como rúbrica a la aplicación de la Ley de Sucesión y la instauración de una monarquía, para ello escogió y educó al nieto del que había sido rey Alfonso XIII de Borbón. Y se fueron ejecutando uno a uno todos los pasos previstos, el “atado y bien atado”, de acuerdo con los EE.UU. (Vernon Walters se encargó de ello a pie de obra) y la colaboración de Alemania Federal.
Inicialmente estaba previsto la legalización únicamente del PSOE, arrebatado a los viejos republicanos en el exilio y tomado por un grupo de jóvenes sevillanos auspiciados por la socialdemocracia alemana pero la realidad obligó a ampliar las legalizaciones y el PCE y demás organizaciones de izquierda fueron legalizadas. El PCE de Santiago Carrillo consideró su legalización un triunfo en si mismo, y lo era, pero tan agradecido quedó que se transformó en el verdadero legitimador desde la izquierda de lo que se estaba fraguando y se fraguó: una constitución monárquica que reconocía los derechos personales y la existencia de “nacionalidades históricas” pero redactada y condicionada por la amenaza del Ejército, que llegó a redactar algún punto del propio texto constitucional. Los españoles votaron mayoritariamente esa constitución porque sabían perfectamente que no había otra opción salvo el franquismo puro y que, tras las músicas melodiosas, “libertad sin ira”, lo que había era un lo tomas o lo dejas. Es bastante insultante decir que aquello fue un éxito del pueblo español y algo de lo que sentirse orgulloso, fue nue amente un trágala.

Y unos años después el estado mismo se reformuló en una maniobra nacida de su mismo vientre, el 23-F fue la desautorización de un Adolfo Suárez excesivamente audaz para el Rey, el Ejército y los poderes del estado y se había tomado demasiado en serio lo de ser demócrata. Tras aquella noche en que absolutamente todas las ciudades de España estuvieron bajo control del Ejército y la Guardia Civil, el Rey convocó a los partidos estatales, excluyendo explícitamente a los vascos y catalanes que tenían representación parlamentaria, y les informó de la nueva situación y los “pactos del capó”. Apartado Suárez, en adelante la política del estado fue reinterpretada y reconducida. Que alguien crea a estas alturas que Juan Carlos nos salvó de lo que él mismo había promovido y que diga que el 23-F fue un triunfo de la democracia y del pueblo español, cuando todo quisque estaba acongojado y escuchando el transistor en su casa, es pedirnos que nos hagamos imbéciles. No veo nada que deba dar orgullo a nadie en lo ocurrido entonces.

Y que al final de ese camino el Consejo de Europa redacte un informe sobre las graves carencias democráticas de la democracia española, al que hay que sumar las denuncias de organismos internacionales sobre la falta de independencia judicial y sobre el podrido sistema de medios de comunicación no es para sentirse orgulloso de ser súbdito de un reino así. Pero no son precisos informes, basta buscar en la BBC o en canales internacionales las imágenes de la represión a la ciudadanía catalana y saber que a los gobernantes catalanes presos se les exige que cambien de opinión política para liberarlos, para saber que el Reino de España no es una democracia en su práctica. Lo que hubo de avances tras la muerte de Franco han sido interpretados de tal modo que todos estamos bajo vigilancia y no somos ciudadanos, somos súbditos que debemos temer.

Una vez más debo decir que el problema de España no es Catalunya, es España misma y su idea de nación homogénea e hipercentralizada en un Madrid mastodóntico que vacía su espacio alrededor y busca someter al resto del territorio. España no es una nación, nunca lo fue y no lo puede ser por medios democráticos, es un estado que afirma ser nación y para ello está envileciendo a la población con un nacionalismo brutal. El “¡vivan las caenas!” que clamaban los oprimidos reclamando la vuelta del absolutismo es ahora el “¡soy español, español, español!¡A por ellos, oé!”, que gritan las víctimas de los dueños del estado cuando marchan, voluntarios, a agredir a la ciudadanía que quiere libertad y república. Un orgullo de ser español que implica el orgullo de perseguir la libertad y de ser servil a los amos.

Y no podemos exigirle responsabilidades a quienes son manifiestamente enemigos de la libertad y la justicia, pero sí a quienes estas décadas jamás defendieron la república y ahora suscriben o se inhiben ante el ataque del estado a las libertades de la población catalana o de quien se rebela y pretende ejercer la libertad de expresión. El PSOE e IU sí tienen mucho de que autocriticarse y corregir, porque han sido parte del régimen y no han creado una cultura cívica alternativa al nacionalismo españolista, totalmente vivo entre una parte de la población ignorante y temerosa, el franquismo sociológico. Una cultura pública que defienda la libertad y reconozca la diversidad nacional, válida para el conjunto de la población española.

En la práctica han mantenido ese nacionalismo de estado que es ahora la bandera y las cortinas patrioteras que tapan las injusticias sociales y democráticas. Han sido culpablemente incapaces de dar motivos de orgullo de ser ciudadanos de un estado democrático.
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CAPITALISMO DE AMIGUETES


Es una economía en la que una reducida élite público-privada privatiza las ganancias y colectiviza las pérdidas, a través del BOE. elperiódico.com

Que financiar el desaguisado del almacén Castor nos cueste casi dos euros al mes en el recibo del gas durante 30 años puede parecer poco. Pero es mucho. Muchísimo. Es un precio sin contraprestación alguna. Y es el síntoma de un mal, de una dolencia de la economía española, que es grave.
Esta infraestructura fallida, que suma un rosario de despropósitos iniciados con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y rematados con el de Mariano Rajoy, ha desembocado en una factura que nos costará (no lo duden, a pesar de la sentencia en contra del Tribunal Constitucional) 4.700 millones de euros.
Y todo ello para que la concesionaria en la que la ACS de Florentino Pérez tenía la mayoría del capital, recibiera una compensación de 1.350 millones de euros para que pagara en tiempo y forma a sus acreedores. Y eso sin que la instalación funcionara ni un solo día y tras provocar numerosos seísmos.
Pero  solo un ejemplo más, como la moratoria nuclear, que costó a los ciudadanos 5.717 millones de euros durante 30 años en el recibo de la luz pagados a bancos y eléctricas.
Suma y sigue. Y lo que vendrá, como el rescate de las radiales de Madrid (no menos de 3.700 millones)... Huyan cuando escuchen que un rescate corre a cargo del sistema o de los Presupuestos ¿Quiénes financian si no una y otra cosa?
Es un modelo del que no se escapó ni ha escapado Catalunya, ni con los gobiernos de Jordi Pujol ni con algunos de los siguientes. Si no lean las condiciones de la adjudicación de Aigües Ter Llobregat (ATLL) en la etapa de Artur Mas, encallada en los tribunales, y con unas ventajas financieras para la adjudicataripre el argumento son las necesidades del Gobierno para hacer hospitales y carreteras. Y con ese pretexto se trasladan sin muchos miramientos las deudas y obligaciones a bancos y otras empresas; que, lógicamente, obtienen unas buenas contrapartidas. Es lo que tiene lo público, que es de todos, pero solo lo manejan unos cuantos. En realidad es una economía semipública o semiprivada --véanlo como quieran-- en la que se privatizan las ganancias para una élite;  y se colectivizan las pérdidas, a través del BOE.
El riesgo y ventura que deben formar parte del ADN empresarial lo asumen los usuarios, las pymes y muchas empresas, pero no una reducida élite público-privada. Capitalismo de amiguetes le llaman algunos. Es un modelo económico híbrido que requiere cambios. O hacia lo público, con gestores eficientes y vocación de servicio; o hacia lo privado, con órganos reguladores y supervisores verdaderamente independientes, que no se guíen por la ideología, la afinidad o el interés particular sino por el general. Casi nada, pero casi todo.

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Y, DE AHÍ, A LA REVOLUCIÓN


Economista, periodista, padre, abuelo, pedagogo, reflexivo, comprometido, autocrítico, asustado, esperanzado... Todo esto y más es Joaquín Estefanía (Madrid, 1951) en su último libro, Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto? Los graves errores que nos han llevado a la era Trump(Planeta, 2017), un texto de 313 páginas dedicado a sus dos nietas, Alba y Leila, de tres años y ocho meses, respectivamente.
El libro de este abuelo con aspecto de Santa Claus -qué fácil lo debe tener para hacer feliz a sus nietas en Navidad- está dedicado a los jóvenes del futuro, la generación que vendrá después de los millennialsy losseptennials, la generación de la era Trump, la generación de personitas de la edad de Alba y Leila.
Pero también es un libro para los políticos, para esa clase gobernante que no no tiene ni plan A ni B ni C. "Es mucho más fácil abandonar a los jóvenes", escribe Joaquín Estefanía, "mucho menos interesados en votar, condenados a un futuro de inseguridad y a un nivel de vida en declive, sin que haya habido, hasta hace poco, consecuencias políticas directas". El santo y seña de los partidos políticos han sido las pensiones y la sanidad, mientras paro y juvenil son dos conceptos íntimamente imbricados.
No future... Juventud sin futuro... ¿Por qué habéis consentido esto?... Joaquín Estefanía asume el mea culpa de una generación y explica lo sucedido a las que le sucedieron, en un tono pedagógico y estimulante que anima a tomar partido.

¿Por qué habéis consentido esto?

Este libro es el resultado de una reflexión sobre una derrota generacional, la de mi generación. Siempre aspiramos al progreso, pero al mirar a tu alrededor te das cuenta de que el conservadurismo se ha hecho hegemónico hasta retroceder. Mientras, los progresistas han hecho dejación de funciones, se vincularon a los conservadores en una especie de síndrome de Estocolmo hasta el punto de que para muchos jóvenes conservadores y progresistas son lo mismo. Los ven como a los gemelos de Alicia en el país de las maravillasa través del espejo. Y esto es lo que ha producido una crisis de representación política globalizada. Para preparar este libro me entrevisté con una serie de jóvenes. En una de esas charlas, me afearon la conducta. "Oye", me dijeron, "pero vosotros sois también un poco responsables".

¿No está siendo demasiado duro con los de su edad? ¿Tanta culpa tienen?

No hay una homogeneidad, pero sí es cierto que nosotros creímos bienintencionadamente que los derechos adquiridos estaban para quedarse, pero con los primeros coletazos de la Gran Recesión entramos en una especie de coitus interruptus. Los jóvenes no son los únicos perdedores emocionales de esta crisis, pero me he centrado en ellos porque están desatendidos. Mientras que los partidos políticos prestan toda su atención a las pensiones y al futuro de las prestaciones sociales- lo cual agradezco, estando como estoy jubilado- ninguno se compromete con ellos.

Pero ustedes que tanto se culpan, ¿podrían haberlo evitado?

He intentado centrarme en los jóvenes. Como jubilado que soy, estoy encantado de que los partidos se ocupen como primer problema del sistema de protección social y de nuestras pensiones... Pero no se trata al mismo tiempo el problema de la juventud. Ningún partido se ha dirigido al 40% de jóvenes en paro, un 39% de ellos de larga duración, el 90 y 95% precarios o precarios estructurales. ¿Cómo vamos a abordar la reforma laboral para que esto no vuelva a suceder? La reflexión sobre la cuestión juvenil es central. O recuperamos un poco el control social o vamos a tener un problema grave.

Lo consintieron, aceptado, pero ¿y si no lo hubieran hecho?

Habríamos puesto en primera línea la juventud como principal problema de España, un problema actual, y no el de los jubilados, que es un problema futuro. Es intolerable que no hayamos puesto en marcha un plan de choque, mucho más barato que ayudar a que los bancos sigan sanos, para resolver los problemas de pobreza energética, emancipación de los jóvenes, vivienda... Un joven que quiere alquilar casa tiene que dedicar el 69% de su sueldo a este bien básico y, probablemente, a lo máximo que pueda aspirar es a una habitación en un piso compartido. Este libro es un intento de llamada de atención. El problema más urgente que tenemos en España es el futuro de nuestra juventud.

Pero es un libro dirigido a la juventud y no a quienes pueden emprender esas reformas desde la Administración.

Es un libro muy pedagógico. Dirigido, sí, a que lo lean mis nietas cuando tengan la edad suficiente para entenderlo, pero también a los millennials y a los septennials, las generaciones de mis hijos. Muchos de ellos no pueden estudiar porque las matrículas son caras, no pueden trabajar porque no hay trabajo. Sin estudios, sin futuro, se están convirtiendo en ciudadanos nihilistas, se sienten como flores en la basura. Este libro está dirigido a ellos, pero es una llamada de atención, también, a nuestra clase política.

¿Por lo del No future? Que quizá no sea nuevo.

No, claro, no lo es. Y lo que ocurrió en el 68 tampoco. Del mismo modo que la relación conservadora tiene continuidad en distintos momentos, también estos movimientos progresistas tienen continuidad. Estas cifras son mucho más profundas que en otros momentos. En 2007, un joven se emancipaba a los 25 años, ahora ese joven de 25 años se emancipa a los 31. Esto es dramático.

Este libro viene a ser la continuación de otro anterior. Hace 15 años, una editorial me encargó publicar el libroHij@, ¿qué es la globalización? La primera revolución del siglo XXI. La globalización era el concepto de moda entonces. Hoy ya es una realidad consolidada. La editorial me había pedido un libro titulado, más o menos, La globalización explicada a mis hijos, pero tuve que dar la vuelta al enfoque y que me la explicaran ellos a mí. Finalmente, aquella era su época y no la mía. Mis hijos están a punto de dejar de ser gente joven para pasar a ser gente mayor o adulta. Aquí aparecen mis nietas, las primeras hijas de mis hijos, todavía muy pequeñas. Los millennials y los centennials no quieren ser adictos al trabajo, ni vivir endeudados, ni llegar tarde a tener hijos, no quieren trabajar toda su existencia, imaginan otro tipo de vida. El futuro de estas generaciones dependerá mucho de su educación, pero también de cambios que no sabemos prever.

Los mismos jóvenes han cogido el altavoz para gritar alto y claro que no nos representan, pero ha dejado de vérseles en la calle.

En absoluto se han olvidado de la calle. Todo lo contrario. Lo sucedido los últimos cinco años con movimientos como el de Los Indignados u Occupy Wall Street demuestra que existe unidad entre los jóvenes. Unidad, crítica y capacidad de lucha. El hecho de que los jóvenes coincidan en sus demandas y la manera de manifestarse a lo largo del mundo demuestra que los males son comunes a todos ellos, con indiferencia de si viven en Madrid o en Nueva York. La diferencia aquí la ha marcado España, donde la política exprimida al 15M, esa indignación, ha llegado al Parlamento, donde Podemos ocupa 71 escaños.

Pero del 15M a Podemos mucha fuerza reivindicativa y creativa se ha diluido, es como si hubiera perdido fuelle al llegar a la política.

Se ha diluido porque se han corporativizado mucho los movimientos. Los trabajadores de la Sanidad se han ocupado de la Sanidad, los de Educación de Educación, los taxistas se preocupan de que no entre Uber... pPro no se ha producido una confluencia de todos esos movimientos, primero en la calle y luego en las instituciones.

Estos movimientos tienen su versión local en cada país [MovimientoYosoy132 de México y el movimiento estudiantil chileno, la Nuit debout francesa, entre otros, además del muy conocido Occupy Wall Street], pero solo en España han logrado entrar en el Parlamento, y lo han hecho con mucha fuerza.

Ojalá que Podemos no desaproveche la oportunidad. En esos otros países, esos movimientos han seguido en la calle.Y, claro, la calle cansa mucho, no puedes estar en ella permanentemente. Aquello también fue lo de mayo del 68: cuando se acabaron las movilizaciones la reacción volvió, y con mucha más fuerza.

Lo fundamental de estos movimientos en España han logrado entrar en el Parlamento y lo importante ahora es que no pierdan la oportunidad. Ellos son la nueva política,frente a la vieja. Este binomio de nuevo y viejo parece impregnarlo todo. Los sindicatos han tardado en hacer esa regeneración, pero el sábado pasado Ignacio Fernández Toxo anunció que se echaba a un lado para dejar paso a alguien más joven, Unai Sordo, de 43 años.

Hasta donde yo conozco, intuyo que se han dado cuenta de varias cosas. Los jóvenes y los sindicatos son antitéticos, no hay jóvenes en los sindicatos. Con el tópico de que solo se preocupan por los trabajadores del establishment, han dejado fuera los modelos laborales, intereses y expectativas de los trabajadores o futuros trabajadores jóvenes. Pero el mundo sindical está en plena reflexión. Las reacciones sobre la renta básica universal, sobre la renta mínima, sobre la robotización, sobre la negociación nueva, no solo la colectiva... Todo ese tipo de cosas están bullendo en el mundo sindical. Que Toxo haya dejado paso nos hace pensar en el germen de algo

Definamos "algo".

En estos momentos están emergiendo por todas partes grandes pensadores entre los jóvenes, personas en activo en organizaciones de la sociedad civil. Son como casandras a las que antes no se les hacía caso y que con la crisis de la socialdemocracia están siendo escuchados. Todavía es muy emergente, muy minoritario, pero está ahí. Los movimientos europeístas de jóvenes dicen: "No queremos esta Unión Europea, pero queremos la Unión Europea". Esos movimientos están surgiendo en la sociedad civil, está recuperando la capacidad de influir.

Porque la Unión Europea, otra institución, parece estar también de brazos caídos.

Porque es el monopolio de gobiernos conservadores, país a país, Estado miembro a Estado miembro. El cambio vendrá cuando las urnas marquen la diferencia. Vamos a intentar que en las próximas elecciones al Parlamento Europea haya una correlación de fuerzas diferentes, que el presidente del Parlamento no sea un conservador, que venga un Jacques Delors, y que el BCE tenga derecho a un presidente que no venga directamente de Goldmand Sachs. Hay que construir, deconstruir.

Bueno, si ustedes como dice lo han consentido, ¿nos dan algún consejo para mejorarlo?

Votar, participar, cambiar la correlación de fuerzas, como primera medida. Después, reformar, en el sentido profundo y progresista de la palabra. No caer en la trampa del lenguaje. Sólo escuchar el término reformas hace pensar que alguien va a meter la mano en nuestro bolsillo. Lo tercero, hacer una reflexión sobre qué modelo de crecimiento y qué modelo económico queremos para este mundo.

No para España.

No sólo para España, para este mundo. No hay problemas importantes que no sean globales, son los mismos problemas que se están dando en todas partes.

Y, de ahí, a la revolución.

Sí, sí parece que estamos en los inicios de algo. ¿De una revolución? Puede ser. Algo bulle. Es minoritario. El debate ya no es entre izquierda y derecha, sino entre estabilidad y cambio. Está claro que algo pasa.

entrevista a Joaquin Estefania
el huffingtonpost.es
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SWATTING

¿Qué es el 'swatting'?, la cruel y peligrosa broma que ya le costó la vida a un joven en EEUU. Cuando un delito está en marcha, el aviso ciudadano a la policía es clave tanto para neutralizar y detener a los responsables como para proteger la vida y el patrimonio de las víctimas. Pero cuando esas llamadas de emergencia son falsas –bromas u ocurrencias malintencionadas conocidas en Estados Unidos como ‘swatting’– las cosas pueden terminar muy mal.

Eso fue lo que sucedió hace unos días en Kansas, de acuerdo al relato del periódico The New York Times. La policía de Wichita, Kansas, respondió a una llamada al teléfono de emergencia 911 en la que un hombre reportó que en su casa tenía encañonados a su madre y a su hermano tras haber matado a su padre de un tiro en la cabeza. Los oficiales se movilizaron a la vivienda citada y, en lo que pensaban era una crisis de rehenes con un atacante violento, rodearon la vivienda. Cuando una persona, Andrew Finch, de 28 años, salió a la puerta de su vivienda y, al parecer, no respondió de inmediato a las instrucciones de la policía, fue abatido de un tiro.
Reportar falsamente un crimen violento para que la policía acuda en gran despliegue al presunto lugar de los hechos es una práctica conocida como 'Swatting'. (Inside Edition)
Pero todo fue una tragedia. En esa casa no tenía lugar ningún incidente de violencia, Finch era inocente y la llamada al 911 fue espuria: una pesada broma del tipo conocido como ‘swatting’, que consiste en que se reporta un falso hecho de violencia para que en torno al lugar del supuesto incidente se dé una gran concentración policial (SWAT son las siglas de los equipos de alto poder de respuesta de la policía).

En el caso de Wichita, el responsable de la llamada falsa en realidad se encontraba en Los Ángeles y era un sujeto con un conflictivo historial de ‘swatting’ y otras faltas. Su nombre es Tyler R. Barris, de 25 años, quien en 2015 fue sentenciado a dos años de prisión por haber hecho amenazas de bomba contra los estudios de ABC en Glandale, California. Se trató de una llamada falsa pero sí suscitó un amplio despliegue policial y una evacuación del edificio en cuestión.

Barris es así un ‘swattero’ recurrente, y ya fue arrestado tras la falsa llamada de Wichita. Pero Finch, la víctima inocente de su tropelía, es la prueba de que el ‘swatting’ es no solo una costosa molestia para las autoridades, que deben dedicar personal y recursos a atender falsas emergencias, y para los afectados, que sufren redadas y detenciones injustificadas, sino que puede acabar en sucesos mortales.
Tyker R. Barris, de California, habría hecho la falsa llamada al 911 reportando un crimen que desató el incidente fatal en Wichita, Kansas, donde murió un inocente. (Yahoo) 
En paralelo a la responsabilidad de Finch, también se ha criticado la reacción del oficial que disparó contra el desventurado hombre, al parecer porque éste no obedeció de inmediato las órdenes policiales y, según el Times, en algún momento se llevó la mano a la cintura. Eso fue interpretado como el intento de hacerse de una posible arma, y selló la suerte y la tragedia de Finch. Los familiares del fallecido exigen que tanto a Barris como al policía que abrió fuego se les impongan cargos de homicidio.

La despiadada ‘broma’ del ‘swatting’ es, en realidad, un fenómeno repudiable y frecuente,  por añadidura extendido en Estados Unidos. Por ejemplo, como narró el periódico The Wichita Eagle, incluso Katherine Clark, congresista federal por Massachusetts, padeció un caso de ‘swatting’ hace unos dos años y redactó una iniciativa de ley para castigar esa práctica con mayor severidad, con penas de hasta cadena perpetua cuando un incidente de ‘swatting’ acaba en una fatalidad.

El ‘swatting’ además sería especialmente practicado como una suerte de represalia entre jugadores de videojuegos en línea. De acuerdo al ‘Times’, Barris habría hecho la llamada al 911 tras haberse retado, durante una partida en línea del videojuego ‘Call of Duty’, con otro jugador quien, en la bravata le habría dado una dirección cualquiera para retarlo a llamar a la policía. Barris lo habría hecho pero la casa en cuestión no era la de su rival, sino la de Finch, que nada tenía que ver con todo el asunto.

El llamar a la policía para que irrumpa en la casa de videojugadores en línea es una suerte de broma hiperpesada o de venganza que sucede con cierta frecuencia. The New York Times narra cómo en 2015 un popular videojugador, que transmite en vivo sus partidas en internet y tiene grandes audiencias, fue blanco de ‘swatting’ y sufrió la incursión de la policía en su casa. Por unos momentos, en lo que todo se aclaró, el afectado y su familia fueron detenidos como si se tratara de delincuentes, pues se había reportado falsamente que en ese lugar se había cometido un crimen. Varios famosos videojugadores y otros artistas han sido víctimas de ‘swatting’, presumiblemente como venganzas, envidias, represalias u otras maledicencias de jugadores o espectadores enconados.
Familiares de Andrew Finch, una persona inocente que murió en un incidente de 'swatting' en Wichita, Kansas. (Travis Heying/The Wichita Eagle/ AP)
Algunos dentro de la comunidad de videojugadores ven al ‘swatting’ como una especie de hobby o como parte de su singular microcultura, pese a que se trata de acciones peligrosas. Pero ha sido hasta el caso de Finch, trágica víctima de ‘swatting’, que esa práctica ha alcanzado una magnitud extrema y se ha cobrado la vida de un inocente.
Desde hace algunos años, indica el Times, las autoridades policiales han visto un alza de los casos de ‘swatting’, que además de resultar ominosos y rudos para las personas que los sufren, drenan importantes recursos de los departamentos de policía que responden a las llamadas de emergencia. Y es esencialmente peligroso, tanto para los afectados como para los policías. La trágica muerte de Finch es el ejemplo crudo de ello. Jesús Del Toro - en Twitter: @JesusDelToro.
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