Los consistorios del cambio se apartan de las celebraciones de semana santa. Desaparece la presencia institucional en los actos religiosos y en algunos casos se han reducido las subvenciones a las hermandades o las han eliminado por completo. Madrid ha rebajado en 38.000 euros el presupuesto de la Semana Santa y destina 178.000 euros, que se acerca a la cifra aportada para el Ramadán o el Año Nuevo Chino.
Parece razonable, el espectáculo de los nazarenos,  con sus capirotes, y toda la puesta en escena de estas lamentables procesiones da mucho yuyu y me suena a rancio, a antiguo, a medieval, y ya que se les deja perpetrar esta barbàrie de espectáculo al menos que se lo paguen ellos.
Parece inconcebible que en pleno siglo XXI se sigan fomentando actos lamentables como estos, en nombre de una fe fanática que adora a unas vírgenes sospechosas y a un dios inexistente.

El origen del capirote o capuchón esta en los comienzos de la Inquisición, cuando a las personas que estaban castigadas por motivos religiosos se les imponía la obligación de usar una prenda de tela que les cubriera el pecho y la espalda y un cucurucho de cartón en señal de penitencia.
Durante los actos y procesos del tribunal de la inquisición, a muchos de los penitenciados se les imponía el uso de una prenda de tela que cubría el pecho y la espalda, llamada sambenito, además de un capirote o cucurucho de tela, cartón u otro material, que debían llevar colocado encima de la cabeza, en señal de la penitencia que les había sido impuesta. Con estas prendas penitenciales vemos gran cantidad de procesiones y actos de inquisición en obras pictóricas desde finales del siglo XV (cuando se instituyo la Inquisición) hasta finales del siglo XIX. Por lógica transposición del sentido penitencial, fue adoptado por algunas cofradías de Semana Santa y aun por instituciones y cofradías que desarrollan sus actos en otros momentos del ciclo litúrgico. Un caso de este segundo aspecto es la llamada procesión de la Lagaña, de Vilalba dels Arcs (Tarragona), en la que varios de los que toman parte en ella salen a recibir a los peregrinos que vuelven de la ermita de Santa María Magdalena de Berrus, vestidos de riguroso negro y cubiertos con capirote del mismo color.

Entonces, si ya no hay inquisición, ¿que sentido tiene el capirote que a lo que más remite es al ku-klux-klan?,o quizás se trata de eso.......

SBD - 24.03.2016
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Francesc Puigcarbó

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